Colgante de amatista en punta con cadena bañada en plataDisponibilidad: Hay existencias
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¿Buscas una pieza que te recuerde bajar el ritmo, o un regalo que diga algo más que «me he acordado de ti»? Esta punta de amatista pulida, sujeta por una montura y una cadena bañadas en plata, tiene un violeta que cambia de una pieza a otra, así que la tuya no será igual a ninguna. Y detrás lleva una historia: su nombre griego, amethystos, significa «no ebrio».
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Hay colgantes que se eligen por cómo quedan y otros también por lo que representan. Este reúne las dos cosas. La punta de amatista, pulida y sujeta por una montura bañada en plata, cae con el peso justo para notarla sin que moleste, y su violeta se ilumina cuando le da la luz. Encima de una camiseta blanca, con una camisa abierta o en capas con otros collares finos, se convierte en la pieza que da sentido al conjunto.
Cada amatista tiene su propia intensidad de color, sus vetas y sus zonas más claras o más transparentes, de modo que la que recibas será distinta de la de las fotos y de cualquier otra. Está hecha a mano en la India en forma de punta plana y montada sobre una base con baño de plata, el mismo acabado que la cadena de unos 45 cm que la acompaña.
La amatista es una variedad violeta del cuarzo: su color procede del hierro que contiene y tiene una dureza de 7 en la escala de Mohs, suficiente para llevarla a diario. Su nombre viene del griego amethystos, «no ebrio», porque se creía que protegía de la embriaguez y ayudaba a mantener la cabeza despejada. Obispos y casas reales la han lucido durante siglos, y hoy es la piedra de los nacidos en febrero.
Con el tiempo se le atribuyó también un efecto sereno —en el Renacimiento se decía que calmaba a los enamorados—, y en el mundo de los cristales se asocia a menudo con la calma, la intuición y la protección. No es una promesa, sino un símbolo: una forma de llevar encima algo que te recuerda lo que quieres cuidar. Si este universo te atrae, encontrarás más piezas en nuestra joyería espiritual y mística, y te contamos por qué la joyería espiritual es más que un complemento.
Es un regalo evidente para un cumpleaños de febrero y también la piedra tradicional del sexto aniversario de boda. Pero, sobre todo, es un detalle para alguien a quien quieres recordarle que se cuide: una amiga que empieza una etapa nueva, alguien que pasa una temporada difícil, o tú misma. Si te apetece completar el conjunto, combínalo con nuestro anillo sol con amatista.
No la dejes al sol directo durante horas: una exposición intensa y prolongada puede aclarar el color de la amatista. Evita el calor y los cambios bruscos de temperatura. Para limpiarla basta con agua tibia, un jabón suave y un paño seco. Como la montura y la cadena llevan baño de plata, póntela después del perfume y las cremas y quítatela para ducharte o bañarte. Tienes más consejos en nuestra guía para cuidar tu bisutería.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No. Cada amatista tiene su propio tono, sus vetas y su transparencia, así que la tuya puede ser algo más clara u oscura que la de las fotos. Es parte de su encanto: nadie tendrá exactamente la misma.
Sí, se entrega con una cadena bañada en plata de aproximadamente 45 cm, a juego con la montura. Puedes llevarlo solo o combinarlo en capas con collares más cortos.
Su nombre viene del griego amethystos, «no ebrio», porque se creía que mantenía la cabeza despejada. En el mundo de los cristales se asocia a menudo con la calma, la intuición y la protección, y es la piedra de febrero. Es un significado simbólico, no una propiedad garantizada.
Sí, sobre todo para alguien nacido en febrero o para un sexto aniversario de boda, porque la amatista es la piedra tradicional de ambos. También funciona como detalle con intención para alguien que valora las piedras y su simbolismo.
El colgante mide 4 x 1,5 x 0,5 cm y pesa 20 g. Se ve sin resultar llamativo: lo bastante grande para que la piedra luzca y lo bastante ligero para llevarlo todo el día.
Límpialo con agua tibia, un jabón suave y un paño seco. No lo dejes al sol intenso durante horas, porque la amatista puede aclararse, y evita el calor. Por el baño de plata, ponte el perfume antes que el colgante y quítatelo para ducharte.
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