Pulsera de piedra de lava con corona doradaDisponibilidad: Hay existencias
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Una corona pequeña de color dorado, con las puntas rematadas en bolitas y el cuerpo salpicado de puntos negros, brilla entre cuentas de lava negra y mate. La corona ha distinguido a los reyes en casi todas las épocas y, en Roma, las coronas se entregaban también como premio a quien había hecho algo extraordinario: por eso encaja para celebrar un logro, propio o ajeno, o para llevar a la vista un recordatorio de lo que uno vale.
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Casi toda la vuelta es lava: cuentas redondas, negras, de superficie picada y sin reflejos. El brillo se concentra en la corona y en unos separadores dorados a su lado. Las puntas de la corona terminan en bolitas y su cuerpo va cubierto de diminutos engastes negros que repiten el color de la lava: la pieza no sale del negro y el dorado.
La colección es unisex, y un solo acento dorado sobre negro se lleva igual sola que junto a otras pulseras de cuentas. De la misma colección es la pulsera de ágata negra con un ala, con un charm colgante en lugar de la corona.
Los romanos reservaban la corona de puntas para los dioses y los emperadores divinizados, y a los generales victoriosos los coronaban de laurel. De ahí viene «laureado», la palabra que todavía se usa para quien termina sus estudios con éxito o recibe un premio.
En una pulsera, la corona dice algo parecido a «lo has conseguido»: tiene sentido para una graduación o para quien acaba de dejar atrás una etapa difícil. También hay quien se la compra para sí, porque las pulseras quedan a la vista mientras escribes o coges el móvil y funcionan como recordatorios discretos del propio valor.
La lava es magma que ha llegado a la superficie y se enfría deprisa; por eso sus cristales son tan pequeños que no se ven a simple vista. La palabra viene del italiano, y la usó por primera vez Francesco Serao para describir la erupción del Vesubio de 1737.
Las cuentas de esta colección son de lava auténtica, y el relieve cambia de una cuenta a otra.
La corona y los separadores son de cobre, que se oxida con la humedad y el sudor, y eso apaga el color con el tiempo: mejor que la pulsera no pase horas mojada ni se guarde en un sitio húmedo. Si el dorado pierde brillo, un paño suave y seco suele bastar.
El hilo elástico dura más si la pulsera se guarda plana, no colgada de un gancho donde quede estirada.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No. La corona y los separadores son de cobre de color dorado. Si tu piel suele reaccionar al cobre, tenlo en cuenta antes de elegirla.
Talla única. No tiene cierre: va montada sobre hilo elástico, que se estira para pasarla por la mano y después se recoge sobre la muñeca.
No. Son pequeños engastes decorativos de la propia corona; la lava son las cuentas redondas de la vuelta.
Sí. La colección es unisex y la pulsera es sobria: cuentas negras mates y un único acento dorado, sin colgantes que se muevan.
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