Péndulo de ágata negra con ángel tallado y aro plateadoDisponibilidad: Hay existencias
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Un ángel tallado en piedra negra, con las alas recogidas y una punta facetada debajo, que cuelga dentro de un aro plateado. Se usa como péndulo, pero con la figura del ángel también tiene sentido colgado a la vista en una estantería.
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La figura es sencilla y se entiende de un vistazo: un ángel de alas recogidas y brazos cruzados sobre el pecho, tallado en ágata negra y pulido hasta dejarlo brillante. Por debajo, la misma piedra se alarga en una punta facetada. Una virola plateada con relieve une las dos partes, y un aro fino en forma de gota rodea al ángel y lo sostiene desde arriba, de modo que queda enmarcado, como dentro de una hornacina.
Mide 3,5 x 1,5 cm, pesa unos 20 g y está tallado en la India. La ágata es una variedad de calcedonia, de la familia del cuarzo, y por eso admite un pulido tan liso. Al ser piedra, el brillo y alguna marca de la superficie cambian un poco de un péndulo a otro.
Si tienes devoción por tu ángel de la guarda, esta es una forma sobria de tenerlo cerca: negro y plata, sin colores. Colgado de un gancho junto a la ventana o en una esquina de la estantería, se ve como una figura más que como una herramienta. Para llevar un ángel al cuello, el ángel de la guarda tallado en amatista viene ya como colgante con su cadena.
Como péndulo, se sujeta por el extremo de la cadena, con el codo apoyado en la mesa, y se deja quieto hasta que empieza a oscilar. Quien lo usa así le plantea preguntas de sí o no, a modo de juego de introspección: lo que responde es, sobre todo, hacia dónde te inclinas tú.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Se mueve, a veces con bastante decisión, pero no por una fuerza externa. Lo mueven gestos mínimos e involuntarios de la mano, lo que se conoce como efecto ideomotor, y las pruebas controladas no han encontrado que la radiestesia acierte más que el azar. Tómalo como un objeto para pensar, no para decidir algo importante.
La ágata es porosa y admite bien los tratamientos, y buena parte de la ágata negra del mercado debe su color a uno de ellos, a menudo el método clásico que carboniza azúcar dentro de la piedra y deja un color estable. De este péndulo no consta, así que no lo presentamos como piedra sin tratar.
Mejor colgado de un gancho o en una bolsita propia, separado de otras cadenas, para que no se enrede y la punta no roce con nada. Para limpiarlo basta un paño suave y seco; nada de productos químicos, remojo ni vapor.
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