Péndulo de cuarzo aurora blanco iridiscente de seis caras, 4 cmDisponibilidad: Hay existencias
9,19 €
Blanco perlado de frente y, en cuanto gira, un reflejo de arcoíris que salta de una cara a otra. Es un péndulo ligero, de 4 cm y unos 17 g, pensado para quien prefiere los tonos claros a la piedra oscura o se estrena con su primer péndulo. Ese brillo no es el color natural del cuarzo, sino el de un tratamiento que se le aplica.
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La punta tiene seis caras largas que bajan hasta el vértice y un pequeño remate facetado arriba, junto a la anilla de la cadena. Con luz de frente se ve blanca y lechosa; al moverla, alguna cara se enciende en rosa, verde o lila, como la película de una pompa de jabón. Ese reflejo no sale igual en dos péndulos: depende de cómo haya quedado el acabado en cada pieza.
«Aurora» es el nombre de ese acabado. El cuarzo se trata para darle el tono perlado y el arcoíris que no tiene al salir de la roca, igual que otros cuarzos de colores de esta misma línea. Entre quienes usan cristales, a este blanco tornasolado se le llama «ángel» y se asocia con la calma y con una energía suave. Donde más se nota el brillo es sobre un fondo negro: encima de una tela negra con sol dorado, el blanco resalta y los colores se ven desde lejos.
Se sujeta la cadena por la cuenta del extremo, entre el pulgar y el índice, y se deja la punta quieta a un palmo de la mesa. Al cabo de unos segundos empieza a balancearse o a girar. No es la piedra la que decide: son contracciones mínimas de los dedos y la muñeca que no percibimos, lo que en psicología se llama efecto ideomotor, y el peso de la punta las hace visibles. Por eso funciona como un juego para pensar despacio en algo que te ronda.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Es cuarzo, pero el color no es el de la piedra en bruto: el blanco perlado y los reflejos de arcoíris vienen de un tratamiento. Por eso el brillo cambia un poco de un péndulo a otro.
Con esta cadena, no: en los péndulos de esta línea mide unos 17 cm, pensada para sostener el péndulo con los dedos, no para pasarla por el cuello.
Guárdalo solo, en una bolsita o colgado, para que la punta no roce con otras piedras ni con llaves. Para limpiarlo, un paño suave y seco; nada de estropajos, productos químicos ni limpiadores de ultrasonidos, que pueden dañar el acabado.
Sí: es pequeño, ligero y fácil de sostener, y el reflejo de arcoíris gusta aunque no se use como péndulo. Colgado de un gancho en la estantería también hace su papel.
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