Colgante de amatista en bruto con cadena plateadaDisponibilidad: Hay existencias
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Hay quien medita con una piedra en la mano y quien prefiere llevarla al cuello todo el día. Esta amatista sirve para las dos cosas: llega sin pulir, con caras irregulares y zonas de violeta intenso y otras casi lilas, sujeta por una espiral de metal plateado y con cadena de unos 50 cm. En la tradición de los cristales es la piedra de la mente despejada y la intuición.
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La amatista es cuarzo de color violeta; su tono se debe a pequeñas cantidades de hierro en la red del cristal y a la radiación natural de la roca donde se formó. Lo habitual en joyería es pulirla o tallarla en facetas. Esta no: conserva las caras irregulares y las pequeñas imperfecciones de la superficie, y el violeta se reparte por zonas, más intenso en unas y casi lila en otras.
Por eso cada colgante tiene un tamaño y una forma algo distintos, y el tuyo no será idéntico al de la foto. En bruto la piedra brilla menos que facetada, pero conserva la textura del cristal natural, que es lo que busca quien prefiere la piedra sin retocar.
La creencia viene de lejos. En la antigua Grecia se pensaba que la amatista evitaba la embriaguez, y de ahí su nombre, amethystos, «no ebrio». Hoy la tradición de los cristales la relaciona con la mente despejada, la calma y la intuición, y hay quien se la pone en épocas de mucho ruido mental.
Si prefieres la amatista en pequeñas lascas, protegidas por vidrio, está la botellita con amatista; esta es para quien quiere tocar la piedra.
Con dureza 7, la amatista aguanta el roce mejor que el metal que la rodea. Dos cosas sí la afectan. La luz intensa y prolongada puede aclarar su color, así que no la dejes días en el alféizar de una ventana soleada. Y la espiral y la cadena son de cobre con baño de plata, que el agua, el sudor y el perfume van gastando: guárdala lejos de la humedad del baño y quítatela para ducharte.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Porque es amatista sin pulir. El color de esta piedra se reparte a menudo por zonas dentro del cristal, y en bruto se ve tal cual, sin una talla que lo iguale. Es una de las señales de que tienes delante la piedra y no un vidrio de color.
En la tradición de los cristales hay quien la sostiene entre las manos o la apoya sobre el pecho mientras respira despacio, y quien simplemente la lleva puesta durante el día. Es un gesto para centrar la atención, no un tratamiento.
La medida de referencia de este colgante es de 3,5 x 1 x 1 cm. Como es una piedra sin tallar, la tuya puede ser algo más larga, más corta o más ancha.
Quien sigue la tradición la «limpia» de vez en cuando con humo de incienso o dejándola una noche a la luz de la luna, mejor que al sol, que puede aclararla. Para quitarle el polvo basta un paño seco: el agua no es buena para el baño de plata.
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Colgante de amatista en bruto con cadena plateadaDisponibilidad: Hay existencias
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