Pendientes de hada de vidrio rosaDisponibilidad: Hay existencias
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Para un cumpleaños, para la amiga que estrena piso o para darte un capricho: unos pendientes rosa que llegan atados a un cartón ilustrado, con una pequeña historia impresa, y que se entregan sin envolver. Son un ala corta de pétalos de vidrio con un brillante del mismo tono, pensada para quedarse junto a la oreja.
Disponibilidad: Hay existencias
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Los pendientes vienen sujetos a un cartón de tono lila grisáceo, con el retrato a lápiz de una ninfa y un lazo negro en la parte de arriba. Debajo, un texto breve en inglés los dedica a las náyades, las ninfas de las fuentes y los manantiales, y propone llevarlos para sentirse renovada y dejarse llevar con facilidad. Es el tipo de presentación que hace que un detalle pequeño parezca pensado: se da tal cual, sin caja ni papel.
En la mitología griega, las náyades vivían en el agua dulce, cada una ligada a su fuente, su arroyo o su pozo. Su nombre viene de un verbo griego que significa «fluir», y en algunos lugares los enfermos bebían el agua de sus fuentes con la esperanza de curarse. A quien lee mitología o colecciona hadas y ninfas, el cartón ya le cuenta medio regalo.
Conviene saberlo antes de pedirlos: este rosa cambia mucho con la luz. Sobre el fondo blanco y en el cartón se ve un rosa malva, algo apagado; en la oreja, con luz directa, parece un rosa muy pálido, casi empolvado. Los pétalos son de vidrio opaco con brillo, y según cómo les dé la luz se ven más o menos intensos, pero nunca un rosa chicle.
Siete pétalos alargados, en punta, rodean un brillante rosa sobre una montura en tono dorado. Puestos, cubren el lóbulo y bajan un poco por debajo, sin acercarse a la mandíbula, así que no estorban a diario. Si buscas el rosa con más volumen, los pendientes de vidrio rosa con gota central se abren más hacia los lados.
El tono dorado de la montura es lo que pide más cuidado, porque en bisutería el agua y los productos químicos aceleran el desgaste de los acabados dorados. Si se mojan, sécalos antes de devolverlos al cartón; al vidrio rosa le basta un paño suave.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Vidrio. «Cuarzo rosa» es el nombre que recibe el color; en la pieza solo hay vidrio y acero inoxidable.
Mejor no. Las puntas de los pétalos se enganchan con la almohada y el vidrio, aunque es duro, se desportilla con un golpe o una presión fuerte.
Sí: el par viene sujeto a su cartón ilustrado, con el lazo negro ya puesto. Basta con darlo así.
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