Pulsera de lava con casco de caballeroDisponibilidad: Hay existencias
9,00 €
Un casco cerrado, con la visera en forma de cruz, como los que llevaban los caballeros para entrar en combate: es el único adorno de esta pulsera de lava negra. Funciona como regalo para alguien que está peleando por algo importante y como pieza propia para quien prefiere en la muñeca un símbolo con carácter antes que un colgante bonito.
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El adorno recuerda al gran yelmo, el casco cerrado que apareció a finales del siglo XII, en tiempos de las cruzadas. Cubría la cabeza entera y solo dejaba unas aberturas estrechas para ver y respirar; los orificios de ventilación a menudo dibujaban una cruz, y encima se colocaban cimeras y coronas para que su dueño se reconociera en el campo. Protegía mucho, pero dejaba ver poco: los caballeros solían quitárselo después del primer choque de lanzas para ver mejor y moverse con libertad.
La pieza de esta pulsera es una versión en miniatura de esa idea: metal en gris oscuro, visera con la abertura en forma de cruz, volutas grabadas a los lados y una cresta salpicada de piedrecitas oscuras. No representa a ninguna orden concreta; es un casco de caballero de inspiración medieval.
Un casco no ataca: protege a quien lo lleva para que aguante y siga adelante. Por eso tiene sentido regalarlo a alguien que atraviesa una etapa exigente, como un cambio de trabajo, una mudanza o una temporada difícil en casa, y decirle con él que no está solo. También hay quien se lo compra para sí, como recordatorio de que puede con lo que tiene delante, y quien lo elige sin más porque le gusta la historia medieval o la fantasía.
Toda la pulsera se mueve entre el negro y el gris: la lava mate, unos discos facetados de brillo metálico y el casco. Queda bien con ropa oscura y con relojes de acero, y junto a otras pulseras negras o grises. La pulsera de lava con Buda comparte piedra y cambia el símbolo por uno más sereno.
El casco tiene muchos relieves finos, y es ahí donde se acumula la suciedad. Para limpiarlo basta un bastoncillo de algodón seco, que llega a la visera y a las volutas sin mojar el metal. La lava es porosa y retiene lo que le cae encima, de modo que conviene ponerse la pulsera después del perfume o la crema.
Al quitártela, hazla rodar hacia los dedos en lugar de tirar del hilo: así el elástico tarda más en dar de sí.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No representa a ninguna orden concreta. Es un casco cerrado de inspiración medieval, con la visera en cruz, como los grandes yelmos que usaron los caballeros desde finales del siglo XII.
Es una buena primera pulsera para quien no suele llevarlas: es oscura, no tiene colgantes que se muevan y el casco es el único adorno. Además es de talla única, sin medidas que elegir.
Son discos facetados de brillo metálico que separan algunas cuentas de lava y repiten el gris del casco. No los vendemos como piedra ni como metal precioso.
Sí, la lava es porosa y retiene el aroma. Pon una gota en una cuenta alejada del casco, deja que se seque unos minutos y así no mancharás la manga.
Sí. El casco es pequeño y la pulsera se queda en negro y gris, así que acompaña a un reloj de acero sin competir con él; si el reloj es grande, quizá prefieras llevarla en la otra muñeca.
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