Pulsera de howlita blanca con mano de Fátima doradaDisponibilidad: Hay existencias
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Blanca con vetas grises finas, como un mármol en miniatura: así es la howlita de estas cuentas, y entre ellas una mano de Fátima en dorado envejecido. Es la hamsa en su versión más luminosa, para quien prefiere los tonos claros y para quien busca en esta piedra la calma que se le atribuye, en semanas en las que todo aprieta.
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La howlita se describió en 1868 en Nueva Escocia, en Canadá, y lleva el nombre de Henry How, el químico y geólogo que la estudió por primera vez. Es un borato de calcio que se forma en ambientes secos, junto a otros minerales de boro, y su aspecto más conocido es el de estas cuentas: fondo blanco con vetas grises o negruzcas que dibujan una red irregular, como un mármol en miniatura. Es más blanda que el cuarzo, con una dureza en torno a 3,5 en la escala de Mohs, y porosa.
Esa porosidad es la razón de que muchas veces se tiña para imitar la turquesa. Aquí se luce en blanco, y cada cuenta tiene un veteado distinto: no hay dos iguales en la vuelta.
En el mundo de los cristales, la howlita es una de las piedras que se asocian con la calma y la paciencia, y hay quien la lleva en épocas de estudio, de mucho trabajo o de nervios como un recordatorio físico de algo invisible: bajar el ritmo, no contestar en caliente. La mano de Fátima le suma su lectura de amuleto protector, y juntas forman una pulsera para quien quiere sentirse acompañada en un momento intenso. La pulsera no promete efectos: lo que ofrece es un gesto a la vista cada vez que miras la muñeca.
La mano va fija entre las cuentas, en dorado envejecido, acompañada de separadores dorados grabados. El blanco con dorado aclara la muñeca y pide ropa clara, lino o tonos arena; con una cadena dorada fina al lado ya está completa. Si lo tuyo es el negro, la hamsa con ojo azul sobre ágata negra va colgando de una anilla, con piedrecitas en los dedos.
El dorado de la mano y de los separadores es cobre, que se oscurece con la humedad. Y como el blanco delata cualquier mancha, mejor ponértela después de la crema y el maquillaje y guardarla aparte, sin roces con otras piezas metálicas.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
En cristaloterapia se la considera una piedra de calma y paciencia, y hay quien la lleva en épocas de estudio o de mucho trabajo como recordatorio de bajar el ritmo.
Porque es blanca y porosa, y absorbe bien el color: teñida de azul verdoso, su veteado recuerda al de la turquesa. En esta pulsera se deja en blanco, con las vetas grises a la vista.
La mano tiene un círculo abierto en mitad de la palma, y por él asoma una cuenta negra brillante, en el lugar donde otras hamsas llevan dibujado un ojo.
Mejor quitártela. La humedad oscurece el cobre de la mano y de los separadores, la howlita es porosa y el elástico aguanta mejor seco.
Para quien cree en los cristales tiene sentido: la howlita se asocia a la calma y la hamsa, a la protección. Para quien no, es una pulsera clara y fácil de combinar con lo que ya lleva.
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