Llamador de ángeles «Prosperidad» de plata 925 envejecida y bola doradaDisponibilidad: Hay existencias
40,80 €
Un negocio que arranca, una meta de ahorro, un trabajo nuevo: el llamador de ángeles «Prosperidad» es un pequeño recordatorio de lo que estás construyendo. Cintas de plata de ley 925 envejecida, hechas a mano en Bali, abrazan una bola dorada que se ve casi entera y suena con cada paso. Mide 16 mm.
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Se llama «Prosperidad», y es el modelo de la colección para quien está levantando algo: un negocio propio, un ascenso, una casa, unas cuentas por fin en orden. Nadie que lo vea sabrá qué significa para ti, y esa es la gracia: en esta colección cada campana tiene un nombre y el sentido lo pone quien la lleva. Lo que sí se oye es el tintineo de la bola al moverte, que la creencia popular relaciona con una llamada a los ángeles protectores.
Hay quien trabaja mejor con un símbolo a mano, algo que toca sin pensar en mitad de una reunión o antes de firmar. Este se lleva al cuello, a la vista o bajo la camisa, y te avisa con su sonido cada vez que te levantas de la silla.
Comparado con las campanas más caladas, aquí la jaula es abierta: unas pocas cintas de plata de ley 925 se enroscan en curvas sobre la esfera, rematadas con grupos de tres granitos y bordeadas de hilo retorcido. Entre ellas, la bola dorada del interior se ve casi entera. Las zonas hundidas de la plata están ennegrecidas, un acabado envejecido que hace resaltar el relieve. Mide 16 mm de diámetro, está hecha a mano en Bali, y lo que suena dentro es una bola de latón o de cerámica y resina.
Mezcla dos tonos sin conflicto: si en tu joyero sueles escoger un metal principal y dejar el otro para los detalles, este colgante ya trae esa proporción, con la plata de protagonista y el dorado de la bola como acento. El cordón, negro, se abrocha con un cierre de plata.
Ese negro de los huecos es parte del diseño. La plata se oscurece con el azufre, y los líquidos limpiaplata disuelven precisamente esa capa, así que se llevarían también el envejecido. Para devolverle el brillo, basta un paño para plata pasado solo por las partes altas.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Como recordatorio personal de una meta o de un esfuerzo. «Prosperidad» es el nombre del modelo y el sentido se lo da quien lo lleva; no le atribuimos efectos.
No. La bola que suena dentro es de latón o de cerámica y resina; la jaula que la rodea sí es de plata de ley 925.
Es un acabado envejecido: los huecos se oscurecen a propósito para que el relieve de las cintas y los granitos destaque. No es suciedad ni un defecto.
Mejor no, porque quitaría también el oscurecido de los huecos. Un paño para plata por las partes altas recupera el brillo y respeta el acabado.
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Llamador de ángeles «Prosperidad» de plata 925 envejecida y bola doradaDisponibilidad: Hay existencias
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