Colgante de ojo de tigre en punta clásica con cadenaDisponibilidad: Hay existencias
16,18 €
El aplomo no siempre aparece cuando hace falta, y menos el primer día de un trabajo nuevo o en la primera reunión en la que te toca hablar a ti. La tradición de los cristales le da al ojo de tigre justo ese papel. Esta punta lo talla con caras y volumen, de modo que el reflejo dorado salta de una cara a otra cada vez que te mueves.
Disponibilidad: Hay existencias
En stock · envío en 2-5 días laborables
El ojo de tigre debe su nombre a un efecto óptico: una franja de luz que recorre la piedra cuando la giras, como la pupila de un felino. En joyería ese brillo se llama chatoyancia, del francés chatoyer, que remite al ojo del gato. Lo producen fibras paralelas dentro de la piedra que devuelven la luz en una sola banda.
En una superficie plana ese reflejo se ve entero y quieto; en una punta con caras se parte y salta de una a otra. Esta mide 3,5 x 1 x 1 cm, tiene tanto grosor como anchura y lleva arriba un casquillo con baño de plata con su anilla. Si prefieres la versión plana, con la banda completa a la vista, está el colgante de ojo de tigre en punta plana.
Para las guías de cristales, el ojo de tigre es la piedra de la confianza y de los pies en el suelo, la que se lleva cuando hay que tomar decisiones o dar la cara. De ahí que se regale a quien estrena trabajo o se va a vivir fuera, y que haya quien se la compre para sí antes de una etapa exigente. Hay quien la aprieta entre los dedos antes de entrar, como quien respira hondo.
Por color funciona sin explicaciones. El marrón dorado es neutro, combina con denim, camel, negro o blanco roto, y no la decanta hacia ningún estilo; por eso la llevan igual hombres y mujeres.
La piedra es sobre todo cuarzo, con limonita y riebeckita, y tiene una dureza de 6,5 a 7. Tiene parientes cercanos: el ojo de halcón, de tonos azulados, y el llamado ojo de buey, rojizo, que aparece cuando el ojo de tigre se calienta. Esta punta es de la variedad clásica, dorada y marrón, con bandas más oscuras que cambian de una pieza a otra.
La parte que pide atención es el metal: el casquillo y la cadena llevan baño de plata, una capa fina que el roce y la humedad van gastando. Si se moja, sécala enseguida, y guárdala sin que roce otras piezas.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
La tradición de los cristales lo asocia con la confianza, la decisión y tener los pies en el suelo, y por eso se elige antes de un cambio o un reto. No hay prueba de que funcione; es una creencia.
Por el dibujo: el ojo de tigre tiene bandas marrones y casi negras repartidas de forma irregular, y la franja de luz sigue la dirección de sus fibras. La imitación más común es un vidrio de fibra óptica, que se fabrica en muchos colores y tiene un brillo muy regular, sin esas bandas.
Esta tiene grosor (3,5 x 1 x 1 cm) y el reflejo salta entre sus caras; la plana mide 4 x 1,5 x 0,5 cm y muestra la banda de luz entera sobre una sola superficie.
Sí. Es una punta lisa de piedra, sin adornos, y queda igual en un cuello de hombre que de mujer; el casquillo plateado es pequeño y discreto.
No. El casquillo y la cadena, de unos 45 cm, llevan baño de plata. Conviene secarlos si se mojan y no rociar perfume encima.
Aún no tiene opiniones. ¿Ya la tienes? Cuéntanos cómo la luces — ayudas a otras clientas a decidirse.
Colgante de ojo de tigre en punta clásica con cadenaDisponibilidad: Hay existencias
Valoraciones
No hay valoraciones aún.