Colgante ángel de la guarda de ágata negra con cadenaDisponibilidad: Hay existencias
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Un ángel de la guarda tallado en ágata negra pulida, con un hilo plateado que dibuja su contorno: el símbolo de siempre, en el tono más serio de la colección. Es para quien quiere su ángel sin dulzura, y para quien lleva a alguien que ya no está y prefiere recordarlo con una pieza sobria, que se puede poner cada día.
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La figura mide 2,7 x 0,8 x 1,5 cm. Sobre el negro pulido, la luz se queda en los relieves y dibuja el ángel: las alas, la cabeza y los brazos tallados. Un hilo con baño de plata lo bordea por los costados, pasa por encima de la cabeza y forma la anilla de la cadena, de unos 45 cm.
En negro, el ángel tiene un aire serio y adulto. Al ser pequeño, se puede llevar junto a otra cadena fina sin que compita. Si buscas el mismo ángel con un color más dulce, también está tallado en cuarzo rosa.
La idea de que cada persona tiene su propio ángel es antigua: en el siglo XII, el teólogo Honorio de Autun escribió que a cada alma se le asigna un ángel guardián en el momento en que entra en el cuerpo. Hoy hay quien habla de la persona que ha perdido como de «su ángel».
Por eso tiene sentido como recuerdo: de una madre, de un abuelo, de alguien que cuidaba de ti. El negro, que en la tradición de la joyería es el color del luto, aquí no se lee como tristeza sino como discreción, una pieza cuyo motivo no tienes que contar a nadie. También vale para la persona creyente que quiere su ángel de la guarda en un tono más serio.
Las guías de piedras atribuyen al ágata negra protección y estabilidad, dos ideas que encajan con la de un ángel guardián. Es cuarzo de grano tan fino que no se distingue a simple vista, con una dureza de 6,5 a 7, y su negro tan uniforme suele venir de un tinte: al natural, el ágata tiene bandas.
Cada ángel se talla a mano y cambia un poco de forma. Para limpiarlo, un paño seco o apenas húmedo; si se moja, sécalo enseguida para que el baño del hilo no se apague.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Sí: es un ángel sobrio, en negro, que se lleva a diario sin llamar la atención y que recuerda a quien ya no está.
No en la tradición cristiana: el ángel de la guarda es el mismo, cambia la piedra. El negro aporta sobriedad, y el ágata se asocia en la tradición de los cristales con protección y estabilidad.
Lo normal es que no: el ágata negra de joyería se tiñe para conseguir ese negro profundo y homogéneo, porque al natural muestra bandas más claras. El tinte solo cambia el color; la figura es ágata tallada a mano.
El ángel mide 2,7 x 0,8 x 1,5 cm, una figura pequeña. Va con una cadena con baño de plata de unos 45 cm.
No. El hilo que rodea el ángel, la anilla y la cadena llevan baño de plata, una capa fina que se desgasta con la humedad y el roce.
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