Colgante de ángel con las siete piedras de los chakras, baño de plata y cordónDisponibilidad: Hay existencias
40,00 €
Unas alas abiertas y, bajo ellas, siete piedras redondas en fila, del morado al rojo: este colgante reúne en una sola pieza dos imágenes de la espiritualidad de hoy, el ángel que acompaña y los chakras. Tiene baño de plata pulido, está hecho a mano en la India y se entrega con un cordón negro de 45 cm.
Disponibilidad: Hay existencias
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No tiene rostro ni túnica. El ángel se sugiere con dos alas de plumas bien marcadas y con un cuerpo que forman las propias piedras, engastadas una bajo otra en biseles lisos: morado, azul oscuro, verde claro, verde, amarillo, naranja y rojo granate. Debajo de las alas, el metal traza dos lazos que se cruzan, y la silueta entera recuerda al caduceo, la vara alada de Hermes. Las piedras son cabujones, redondas y sin facetas, y por eso el color queda limpio, sin destellos.
En sánscrito, un chakra es una «rueda»: cada uno de los centros que el yoga tántrico sitúa a lo largo de la columna. Sus nombres dicen qué representan: muladhara, la «raíz», en la base; manipura, «ciudad de las joyas», a la altura del ombligo; anahata, «lo que no ha sido golpeado», en el corazón; y sahasrara, el loto «de mil pétalos», en la coronilla. En este colgante, el rojo granate ocupa el lugar de la raíz y el morado, junto a las alas, el de la coronilla.
El ángel viene de otra tradición. La palabra griega ángelos quiere decir «mensajero», y en el cristianismo el ángel custodio acompaña a cada persona desde su nacimiento. En la espiritualidad de corte New Age las dos ideas conviven: la de un guía que cuida y la de un equilibrio interior que se trabaja con la meditación o el yoga. Este colgante habla a quien reza a su ángel de la guarda y, a la vez, medita pensando en los chakras, y también encaja como detalle para una amiga que vive esas dos cosas. Si prefieres un ángel con figura completa, el colgante de ángel de la guarda tallado en amatista lo representa con alas, cabeza y túnica.
Las piedras van en bisel, sin garras que se prendan del punto de un jersey. El punto débil es el baño de plata: cremas, sudor y cloro lo van gastando, y las puntas de las alas, lo más saliente de la pieza, son lo primero que pierde brillo. Guárdalo en una bolsita propia, sin otras joyas encima.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Siete cabujones de colores, uno por chakra: morado, azul oscuro, verde claro, verde, amarillo, naranja y rojo. No están identificados uno a uno, así que lo que eliges es la escala de colores, sin prometer un mineral concreto en cada engaste.
En la escala habitual, el chakra de la garganta va en azul. En esta pieza esa piedra es de un verde muy claro, casi agua, como muestran las fotos; si buscas la escala exacta, fíjate en este detalle antes de pedirlo.
El ángel sí viene del cristianismo; los siete colores, del yoga tántrico tal como se enseña hoy en Occidente. La pieza junta las dos cosas, y cada cual decide cuál de ellas lleva al cuello.
El cordón negro mide 45 cm y acaba en una cadenita; cerrándolo en un punto u otro de ella, el ángel sube o baja unos centímetros sobre el pecho.
Sí, puede: el baño es una capa fina de plata, y el aire y el sudor la van oscureciendo como a cualquier plata. Pásale una gamuza seca cuando pierda brillo, sin pastas ni limpiadores abrasivos, que se llevan el baño.
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Colgante de ángel con las siete piedras de los chakras, baño de plata y cordónDisponibilidad: Hay existencias
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