Colgante Árbol de la Vida de ágata negra con cordónHay existencias
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Lascas pulidas de ágata negra en lugar de hojas, sobre las ramas de un árbol de la vida que cuelga de un cordón también negro. Es el colgante para quien tiene medio armario de ese color y quiere un símbolo que no rompa la paleta, con el plateado reducido al trazo del tronco, las ramas y el aro.
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Un colgante de color sobre ropa negra se lleva toda la atención. Este no: la copa es de lascas negras y brillantes, el cordón también es negro, y el plateado se queda en una línea fina, la del tronco retorcido como una cuerda y la del aro que lo encierra. Pensado para quien lleva negro por gusto o por estética, rockera, gótica o simplemente sobria, y quiere un símbolo que se vea de cerca sin gritar de lejos.
Con 3 cm y unos 10 g, se puede llevar solo o superponerlo a una cadena más corta, por ejemplo una plateada fina ceñida al cuello. Si te gusta el negro con más presencia, el collar árbol de la vida con ónix negro cambia las lascas por una sola piedra redonda, con cadena.
El ágata es una calcedonia, sílice de grano microscópico, de dureza 6,5-7 en la escala de Mohs, y lo natural es encontrarla en bandas de grises, blancos, marrones o rojizos. En joyería, el negro liso suele conseguirse tiñendo la calcedonia: así se colorea el «ónice negro» del mercado, y así se ha obtenido tradicionalmente el ágata negra.
El método es antiguo y se sigue usando: se sumerge en una solución de azúcar hasta que la absorbe y luego se baña en ácido sulfúrico, que quema ese azúcar dentro de sus capas exteriores y las vuelve negras. Si estas lascas han pasado por él no consta; en cualquier caso, la piedra sigue siendo ágata. En las fotos, alguna lasca se ve gris ahumada en los cantos, donde es más fina y deja pasar la luz.
Los libros de cristales relacionan el ágata con el equilibrio interior y la compostura, y cuentan la negra entre las piedras oscuras que se llevan como protección. Se regala en temporadas difíciles, de esas en las que toca mantenerse entera, y el árbol de la vida, leído como símbolo de lo que sigue creciendo, le añade una idea de continuidad.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No lo sabemos, y su negro puede venir del tinte: con azúcar y ácido se oscurece la calcedonia desde la época romana, y hoy ese método convive con otros tintes. Si es el caso, el color ha entrado en las capas exteriores de la piedra; no es una pintura que se vaya a desprender.
En joyería son casi lo mismo: los dos son calcedonia, y lo que se vende como ónice negro suele ser ágata teñida. En sentido estricto, ónice se llama a la calcedonia de bandas rectas y paralelas.
Sobre negro se ve sobre todo la línea plateada del tronco y del aro, y la copa se funde con la tela. Si quieres que destaque la piedra, llévalo sobre gris, blanco o un color claro.
Pasa un trapo suave por las lascas y deja el cordón sin mojar. Si el alambre pierde brillo, evita los limpiametales fuertes, que pueden arrastrar el acabado del metal.
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