Colgante de Buda sonriente en obsidiana plateada con cordónDisponibilidad: Hay existencias
6,90 €
No es el Buda sereno de las estatuas de meditación, sino el que ríe: sentado, barrigudo y con una sonrisa de oreja a oreja, la figura que en la tradición china encarna la alegría y la abundancia. Está tallado en obsidiana plateada, un vidrio volcánico oscuro con reflejos que aparecen al girarlo, y lleva un cordón negro y rojo regulable.
Disponibilidad: Hay existencias
En stock · envío en 2-5 días laborables
En Occidente se le llama Buda gordo o Buda de la risa, y a menudo se confunde con Siddharta Gautama, pero son figuras distintas. Este personaje, Budai, fue un monje chino del siglo X, entre la historia y la leyenda, que iba de un lugar a otro con un saco de tela (eso significa su nombre) y al que el budismo chan acabó venerando como encarnación de Maitreya, el Buda del futuro. En Japón se le conoce como Hotei y forma parte de los Siete Dioses de la Fortuna.
Su figura representa la satisfacción y la abundancia: la barriga redonda y la risa son las de alguien que lleva todo lo que tiene en un saco y aun así está contento. Por eso es un colgante para quien quiere tener presente ese tipo de alegría, la que no depende de tener más, o para regalársela a quien arranca un proyecto y a quien deseas que le vaya bien. Es joyería espiritual en su versión más risueña.
Los geólogos la clasifican como vidrio volcánico: lava rica en sílice que se solidificó sin llegar a ordenarse en cristales. Al no tener la estructura de un mineral, no se parte siguiendo planos, y una vez pulida queda suave y redondeada, como esta figura, sin una sola arista. El apellido «plateada» viene de inclusiones microscópicas dispuestas en capas, entre ellas burbujas de gas atrapadas mientras la lava fluía: cuando la luz las alcanza en el ángulo adecuado, la superficie oscura se aclara con un reflejo gris claro.
En las fotos, tomadas con luz de día, el Buda se ve de un gris oscuro con matices pardos, y así lo verás con luz normal; el reflejo claro aparece cuando le da una luz directa. El cordón pasa por la parte superior de la figura y asoma rematado en un nudo por debajo. En la literatura sobre cristales, la obsidiana es una de las piedras clásicas de protección, y quien comparte esa creencia ve en este colgante la suma de las dos cosas: el amuleto de la alegría y la piedra que guarda.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No. Las figuras serenas y delgadas representan a Siddharta Gautama; este es Budai, un monje chino del siglo X al que se identifica con Maitreya, el Buda que ha de venir, y que siempre aparece riendo.
Sí. Aunque es un vidrio, lo forma la naturaleza en las coladas de lava, no un horno, y por eso se clasifica como roca volcánica. Los reflejos no se reparten igual en dos piezas.
Más de lo que parece: con 5 a 6 en la escala de Mohs, cualquier cuenta de cuarzo puede marcarla, así que conviene que no viaje revuelta con otras joyas. Guárdala en una bolsita y quítatela para hacer deporte.
Basta pasarle un paño seco y suave; si tiene marcas de dedos, humedécelo apenas. El cordón, de algodón, mejor no mojarlo: deja el collar fuera del baño cuando te duches.
No. Es una figura pequeña y de formas redondeadas, sin puntas que se enganchen, y todo el collar pesa unos 5 g, así que se puede llevar a diario por dentro o por fuera de la camisa.
Aún no tiene opiniones. ¿Ya la tienes? Cuéntanos cómo la luces — ayudas a otras clientas a decidirse.
Colgante de Buda sonriente en obsidiana plateada con cordónDisponibilidad: Hay existencias
Valoraciones
No hay valoraciones aún.