Colgante de cuarzo dorado en punta plana con red de cordón negroDisponibilidad: Hay existencias
12,22 €
Si casi todas tus joyas son doradas y en otoño te vistes de colores cálidos, este colgante ya va a juego: una punta plana de cuarzo dorado, de un naranja miel con motitas que brillan, envuelta en una malla de rombos de cordón negro.
Disponibilidad: Hay existencias
En stock · envío en 2-5 días laborables
De lejos, la punta se ve de un naranja miel; de cerca aparecen motitas más oscuras y puntitos que destellan al moverla, como si la piedra tuviera polvo dorado dentro. Es un tono cálido, a medio camino entre el ámbar y el caramelo. La intensidad del color y el reparto de las motas varían de una punta a otra.
Es cuarzo, que en estado puro es incoloro, el cristal de roca. Los colores se los dan las impurezas que atrapa al formarse: en los tonos amarillos y anaranjados, pequeñas cantidades de óxidos de hierro. «Cuarzo dorado» no es un nombre mineralógico, sino comercial, y describe precisamente ese tono. De cerca se le ve grano y motitas, nada de la transparencia limpia de una gema facetada.
Con un 7 de dureza, más que una hoja de vidrio, puede marcar a las piedras blandas, como la howlita o la malaquita: guárdalo lejos de ellas.
Tiene dos caras grandes pulidas y la punta hacia abajo. La malla negra la recorre en rombos de arriba abajo con un nudo en cada cruce, y como los hilos son finos, el naranja se ve casi entero entre ellos. Hay hermanas de esta misma talla en violeta, con el colgante de amatista en punta plana envuelta en cordón, y en verde agua, con el colgante de amazonita en punta plana.
El naranja miel se entiende mejor con tonos cálidos. Va con los pendientes y las cadenas doradas que ya tengas, con el verde oliva y con el blanco roto.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Ni lo uno ni lo otro. Es cuarzo de tono miel, no citrino, y no lleva ninguna capa de metal: «dorado» describe el color de la piedra, no un baño de oro.
Dentro de la piedra hay motas e inclusiones que reflejan la luz al moverla. Se ven en las fotos de cerca, y cada punta tiene más o menos según la zona de la piedra de la que sale.
En el maniquí de las fotos, a la altura del esternón. Con el cordón regulable la subes hasta debajo de las clavículas o la dejas más baja sobre un jersey.
Escúrrelo con suavidad dentro de una toalla y déjalo colgado hasta el día siguiente. El cuarzo resiste el agua; el hilo de algodón, guardado húmedo, se apelmaza y pierde forma.
Aún no tiene opiniones. ¿Ya la tienes? Cuéntanos cómo la luces — ayudas a otras clientas a decidirse.
Colgante de cuarzo dorado en punta plana con red de cordón negroDisponibilidad: Hay existencias
Valoraciones
No hay valoraciones aún.