Portavelas cilíndrico de selenita blanca para vela de té, 8 cmDisponibilidad: Hay existencias
13,75 €
Un cilindro de selenita blanca, sin escalones ni tallas: un bloque de 8 cm de alto y de ancho con un hueco en el centro para una vela de té. Con la vela dentro, la llama apenas asoma por la boca y lo que brilla es la pared de piedra, con sus líneas verticales marcadas a contraluz.
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Aquí no hay talla que distraiga: un cilindro recto, sin relieves, que deja todo el protagonismo al material. Las líneas que recorren el lateral de arriba abajo son las fibras de la propia selenita, que en estas piezas corren en vertical; con luz de día se ven como un rayado sedoso, y con la vela encendida se dibujan más claras y más oscuras según el grosor.
En las fotos con la vela dentro, la llama queda hundida en el hueco y desde fuera casi no se ve: lo que se ilumina es la boca y la parte alta de la pared. Por eso encaja en una casa de líneas limpias, en una mesilla con poco encima o en una balda con pocas cosas, donde un objeto blanco y quieto no compite con nada. Pesa 750 g y apoya sobre una base cortada en plano, así que no baila sobre la mesa. Si reúnes en la misma balda otras piezas de cristales y minerales, el cilindro hace de pieza neutra entre colores más intensos.
La tradición de los cristales asocia la selenita con la calma y con aclarar la mente. La forma de este cilindro añade algo práctico para quien medita con esa idea: como la vela queda hundida, a la altura de los ojos se ve la piedra iluminada más que la llama, una superficie blanca y quieta donde posar la vista. Si practicas yoga, ponlo en una repisa baja o en una mesita apartada de la esterilla, nunca en el suelo.
La selenita es yeso, y el yeso pierde el agua que lleva dentro cuando se calienta mucho: cociéndolo así se fabrica el yeso de construcción. Por eso el hueco es solo para una vela de té en su cápsula, sin otra fuente de calor cerca, sin velas más grandes y sin cera suelta derramada dentro. Tampoco le sienta bien el agua, porque el yeso se disuelve en ella poco a poco, y con una dureza de 2 en la escala de Mohs puede marcarla hasta el anillo que llevas puesto al cogerla.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Es el mismo mineral, selenita de Marruecos, pero en bloque y con el lateral sin pulir. En joya se trabaja pulida y en pequeño, como en el colgante de corazón de selenita, que pide los mismos cuidados con el agua.
Está pensado para una vela de té estándar, de unos 38 mm, en su cápsula. Una vela votiva o de mesa no es para este hueco, y la cera nunca debe tocar la piedra.
Sí. La cápsula de policarbonato deja pasar la luz hacia los lados, mientras que la de metal la tapa; en un hueco hondo como este, la pared de selenita recibe así más luz.
Con un paño de microfibra seco, o soplando si el polvo está dentro del hueco. Nada de trapos húmedos, limpiacristales ni agua del grifo.
Sí, si tiene un rincón propio para practicar: un objeto blanco y quieto para la repisa de ese rincón, lejos del cojín y de la esterilla cuando esté encendido. Llega sin vela, así que acompáñalo de unas velas de té.
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Portavelas cilíndrico de selenita blanca para vela de té, 8 cmDisponibilidad: Hay existencias
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