Atado de salvia sangre de dragón para sahumar · 10 cmDisponibilidad: Hay existencias
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Rojo de punta a punta, este atado no se parece a ninguno de salvia blanca, y es lo primero que lo distingue en un altar. Lleva el nombre de la sangre de dragón, la resina roja que se quema como incienso desde la Antigüedad, y mide 10 x 3 cm, con 33 g de hojas atadas a mano con hilo rojo.
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No es un único producto. Se llama sangre de dragón a varias resinas rojas: la del drago de Socotra, una isla frente al Cuerno de África, que fue la principal en la Antigüedad; la del drago de Canarias, y la de unas palmas trepadoras del sudeste asiático, que hoy es la más comercializada. Se ha usado durante siglos como pigmento, como barniz (los violeros italianos del siglo XVIII la ponían en sus instrumentos) y como incienso.
Lo que se ve de la sangre de dragón en este atado es el color: las hojas de salvia están cubiertas de rojo por fuera. En la etiqueta, el único ingrediente que figura es la salvia, de modo que el olor con el que debes contar es el de la hierba quemada, seco y herbal, y no el balsámico de la resina en grano.
Quien monta un altar suele cuidar el color, con velas, telas o piedras a juego con lo que quiere trabajar. Este atado entra en esa composición con un rojo que tira a granate en las zonas más densas. Mientras no está encendido puede quedarse en el altar, siempre lejos de velas prendidas, y se enciende cuando toca.
La sangre de dragón ya se usaba en la magia ritual y en la alquimia de la Edad Media. Este atado lleva su nombre a un gesto sencillo: un rato de humo por la habitación, la ventana abierta y el atado apagado al terminar.
Enciende el extremo y, cuando la llama haya prendido bien, apágala de un soplo: el humo lo da la brasa. Lleva siempre un recipiente debajo; un caldero de hierro fundido, con dos dedos de arena, recoge la ceniza y sirve después para apagarlo, hundiendo la punta hasta que no humee. Cuando lo apoyes, que sea en una base plana, firme y no porosa, como cerámica o metal; los muebles pintados o barnizados, nunca. Y quédate en la habitación mientras siga encendido. Abre la ventana antes de empezar. La etiqueta del envoltorio, en inglés, lleva también el pictograma del rombo rojo con signo de exclamación.
Ya frío, vuelve a su papel y a un armario sin humedad, porque la hoja húmeda coge moho.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
El rojo cubre las hojas, pero en la etiqueta el único ingrediente que aparece es la salvia. Por eso te lo presentamos como un atado de salvia con el nombre y el color de la sangre de dragón, sin prometerte el olor de la resina.
La magia popular asocia la sangre de dragón con la protección y con dar fuerza a un ritual, y por eso se elige este atado cuando se busca ese sentido. Es una creencia: lo que te llevas es un atado de hierbas para ese gesto.
Sí. Si lo apagas en arena al terminar cada sesión, da para varias sesiones. Cuántas, depende del rato que lo tengas encendido cada vez.
Sí, es un rojo intenso que tira a granate donde las hojas están más apretadas. Va atado a mano, y por eso forma y grosor cambian algo de una pieza a otra.
Enciéndelo con ellos fuera de la habitación y no les dejes entrar hasta haber ventilado. Guárdalo fuera de su alcance también apagado: por su color, a un niño le puede llamar la atención.
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Atado de salvia sangre de dragón para sahumar · 10 cmDisponibilidad: Hay existencias
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