Portavelas de flor en vidrio gris humo, reversible para vela de cena o vela de téDisponibilidad: Hay existencias
| Cantidad | Descuento |
|---|---|
| 2 | 4,18 € |
| 3 + | 3,96 € |
4,40 €
En un salón de paredes blancas, sofá gris y lámpara negra, un portavelas ámbar o rojo acaba siendo la nota que no encaja. Este es de vidrio prensado gris humo, con estrías en relieve alrededor, y tiene dos caras: la estrecha es para una vela de cena; girada del revés, la ancha acoge una vela de té. Llega vacío, sin velas.
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Un vidrio de color funciona como un filtro: deja pasar su propio tono y retiene buena parte del resto. Por eso, con una vela de té dentro, un portavelas ámbar reparte un resplandor color miel y uno azul lo enfría. El gris actúa de otra manera, porque resta luz de forma bastante pareja en todos los colores, como los filtros grises de fotografía, que oscurecen la imagen sin cambiar sus tonos. Con la vela de té dentro, el resplandor que atraviesa el vidrio sale más tenue y casi sin color añadido. La llama, que asoma por la boca, se ve tal cual; con la vela de cena, que arde por encima del vidrio, el gris hace solo de pie.
Al no tener un color que llame la atención, lo que se ve es la forma. Las estrías bajan en relieve desde la boca hasta el canto central, y cada arista atrapa un brillo de la habitación o de la vela.
Encaja con lo que suele haber en un interior de tonos fríos: microcemento, mármol blanco, acero, cerámica negra mate o lino gris. Con una vela de cena del mismo gris, como en la tercera foto, vela y portavelas se leen como una sola línea vertical. Del revés, con una vela de té, se queda en una luz baja para la isla de la cocina, lejos de paños y rollos de papel.
Si ya tienes el mismo modelo en ámbar, azul, rojo o verde, el gris permite otra composición: una fila de grises con una sola pieza de color en medio, en lugar de cinco colores alternados.
En la boca estrecha encaja una vela de cena de grosor corriente; en la cara ancha, una vela de té con su cápsula puesta. El portavelas apenas se levanta del mueble, y con una vela de cena encima el conjunto gana mucha altura: ponlo donde nadie pase rozando, lejos de cortinas, y apaga la llama antes de irte a otra habitación.
Si gotea, la cera se separa casi de una pieza cuando el vidrio está frío; los restos se ablandan con agua templada, sin llegar a hervir, y se retiran con un paño suave. De una remesa a otra, el gris puede salir algo más claro o más oscuro.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No. Está en la foto para enseñar cómo queda la cara estrecha en uso, pero el envío es solo la pieza de vidrio. La vela de té de la otra imagen tampoco va incluida.
Solo en parte. De perfil, como en la primera foto, el vidrio se ve claro, de un gris frío casi plateado; desde arriba, la mirada atraviesa más grosor de vidrio y el tono se oscurece hasta parecer grafito. En casa lo verás de las dos maneras según el ángulo.
Sí, en la cara ancha cabe una vela de té LED de las de tamaño estándar. Para una estantería, la mesilla de noche o el cuarto de los niños, donde una llama de verdad no conviene, es la alternativa.
Con una vela de cena corriente, bien recta en la boca, sí. Pero es una pieza baja y la vela le multiplica la altura, así que un golpe de codo la puede tumbar: colócalo lejos del canto de la mesa.
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Portavelas de flor en vidrio gris humo, reversible para vela de cena o vela de téDisponibilidad: Hay existencias
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