Incienso para barajas de tarot Tribal Soul, con soporte de cerámicaDisponibilidad: Hay existencias
2,00 €
Una baraja nueva llega oliendo a imprenta, y una muy usada ha pasado por muchas manos. Entre quienes tienen cartas de tarot es costumbre pasarlas por humo antes de estrenarlas o cuando otra persona las ha tocado. Esta caja, ilustrada con escenas clásicas del tarot, trae las varillas y un soporte de cerámica para ese gesto.
Disponibilidad: Hay existencias
En stock · envío en 2-5 días laborables
El gesto es sencillo: con la varilla humeando en su soporte, se coge el mazo y se pasa despacio por el humo, entero o abierto en abanico. Quien lo hace lo entiende como dejar la baraja «a cero»: al estrenarla, después de prestarla o cuando hace meses que no sale de su caja. No hace falta mojarla ni dejarla al sol, así que el cartón y los cantos no sufren; basta con no acercar las cartas a la brasa.
Las cartas de tarot nacieron como juego: las primeras barajas conocidas se pintaron para la corte ducal de Milán a mediados del siglo XV, y su uso para adivinar no está documentado antes del siglo XVIII. Hoy hay quien las colecciona, quien juega con ellas y quien las tiene por sus ilustraciones. La tapa de esta caja va de eso último: escenas del dibujo clásico como el Sol, la Estrella o la Reina de Bastos, las mismas que trae la baraja de tarot clásica a color.
La caja lleva las varillas envueltas en papel y un soporte redondo de cerámica, naranja en la foto. El aroma no viene indicado en la caja. Pon el soporte sobre un plato que recoja la ceniza y apártalo del tapete de tarot y de la baraja: una ceniza encendida deja marca en la tela y en el cartón.
Mientras humee, no la pierdas de vista y colócala donde no llegue la mano de un niño; si en casa hay gatos, mejor en un cuarto en el que no estén. Si no vas a dejar que se consuma, aplasta la punta contra arena hasta que se apague del todo.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No. Las cartas son la ilustración de la caja; dentro van las varillas y el soporte. El cuenco y la planta de la foto son decoración.
Es una costumbre entre quienes usan el tarot: se cree que las cartas se quedan con algo de quien las toca, y el humo las deja limpias para la próxima vez. Si las tuyas son para jugar o para mirar sus dibujos, el incienso acompaña igual ese rato.
Como complemento, sí: junto a una baraja nueva, la caja ya explica sola para qué es, y quien la recibe puede estrenar las cartas con ella.
Aún no tiene opiniones. ¿Ya la tienes? Cuéntanos cómo la luces — ayudas a otras clientas a decidirse.
Incienso para barajas de tarot Tribal Soul, con soporte de cerámicaDisponibilidad: Hay existencias
Valoraciones
No hay valoraciones aún.