Incienso de azafrán con ágata roja, varillas de sahumerio hechas a manoDisponibilidad: Hay existencias
3,00 €
El azafrán huele a especia cara y a cocina de fiesta, y aquí lo hace en varillas: un aroma profundo, cálido y algo picante, con un fondo de rosa y almizcle. Las varillas están hechas a mano en la India, y la funda granate trae aparte una bolsita con trocitos de ágata roja, la piedra que la tradición de los cristales asocia a la estabilidad.
Disponibilidad: Hay existencias
En stock · envío en 2-5 días laborables
El azafrán, los estigmas secos de una flor de otoño, debe buena parte de su olor al safranal, y es ese compuesto el que lleva este incienso, junto a un acorde de perfumería que lo recrea, aceite de rosa, una base especiada y almizcle. El resultado no es un olor dulce: es denso y cálido, con la rosa al fondo, de los que piden luz baja, una sobremesa larga o el sofá con una manta.
La varilla es una caña de bambú recubierta a mano con polvo de corteza, cáscara de coco molida, resina de benjuí y almíbar. Llegan envueltas en papel protector, dentro de una funda granate con una ilustración dorada.
En una bolsita aparte vienen unos trocitos de ágata de tono rojo anaranjado, translúcidos, de unos milímetros cada uno. El ágata es una calcedonia, un cuarzo de cristales diminutos, y el rojo le viene del hierro; como desde hace siglos se aviva con calor o con tintes, el tono de estos trocitos puede no ser el de origen. En la tradición de los cristales se le atribuyen la estabilidad interior y la serenidad, y hay quien la deja junto al portaincienso mientras arde la varilla.
Si te gustan los inciensos con piedra, la misma serie tiene el incienso de ruda con labradorita, de olor herbal, en el extremo opuesto a este.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Lleva safranal, el compuesto responsable de buena parte del olor del azafrán, y un acorde de perfumería que lo completa. No es azafrán en hebra triturado: es la fragancia.
Prende la punta, deja que la llama se apague sola o sóplala y clava la varilla en un portaincienso sobre una superficie que aguante el calor. Que no quede debajo de una estantería ni junto a papeles, y apágala si te vas a dormir o sales de casa.
Se quedan contigo: en un cuenco, en el altar o en el fondo de un jarrón de cristal. Para que conserven el color, mejor lejos del sol directo de la ventana.
Como complemento, sí: la funda granate y dorada ya llega bonita, y se añade fácil a un regalo más grande para quien colecciona piedras o enciende incienso a diario.
Aún no tiene opiniones. ¿Ya la tienes? Cuéntanos cómo la luces — ayudas a otras clientas a decidirse.
Incienso de azafrán con ágata roja, varillas de sahumerio hechas a manoDisponibilidad: Hay existencias
Valoraciones
No hay valoraciones aún.