Colgante de cuarzo rosa en punta clásica con cadenaDisponibilidad: Hay existencias
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El cuarzo rosa rara vez crece en cristales bien formados: lo normal es encontrarlo en masas sin forma. Por eso esta punta, con sus caras y su remate en pico, es tallada a mano, y conserva el rosa nublado y suave que hace reconocible la piedra. Hay mujeres que la eligen para recordarse que también merecen ternura, y un detalle fácil de entender para una hermana o una amiga.
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El cristal de cuarzo típico es un prisma de seis caras rematado en pirámide. El cuarzo incoloro y la amatista crecen así a menudo; el rosa, rara vez. El GIA (Instituto Gemológico de América) lo explica: se encuentra sobre todo en masa, y por eso los cristales rosa bien formados son tan apreciados. Esta punta toma de un bloque de cuarzo rosa la silueta que le habría gustado tener, tallada y pulida, con un casquillo con baño de plata arriba y la anilla por la que pasa la cadena.
Tiene volumen: mide 3,5 x 1 x 1 cm, es decir, igual de ancha que de gruesa. Si prefieres una pieza más plana, que apenas se separe de la ropa, el colgante lápiz de cuarzo rosa es la misma piedra en una barra fina.
En la tradición de los cristales es la piedra del amor en sentido amplio: el de pareja, pero también la amistad y la ternura hacia una misma. Hay quien la busca al salir de una temporada en la que se ha exigido demasiado, o cuando quiere un recordatorio pequeño de tratarse mejor. La tocas sin pensar y te acuerdas de por qué la elegiste.
Como regalo se entiende sin explicarlo. El color dice cariño, y una punta clásica no es un símbolo cerrado como un corazón: encaja igual para una amiga que para una hermana o una madre. Y quien no busca ningún significado se queda con un rosa empolvado que combina bien con blanco, gris o azul marino.
Ese aspecto lechoso es propio de la piedra. Según el GIA, son inclusiones minerales microscópicas las que dan al cuarzo rosa su color y, a la vez, esa translucidez nublada. Habrá zonas más claras, alguna veta blanquecina y un tono que puede ir del casi blanco a un rosa medio. Cada colgante se hace a mano, así que la tuya no será idéntica a la de la foto.
Para limpiarla, un paño apenas húmedo sobre la piedra y otro seco para el casquillo y la cadena: el baño de plata es la parte que el agua, el sudor y el perfume van apagando. Guárdala aparte para que la punta no roce otras joyas.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
En la tradición de los cristales se asocia con el amor, la amistad y el cariño hacia una misma, y se lleva como recordatorio de esa intención. Es lo que se cree de ella, no un efecto que se haya demostrado.
Es cuarzo rosa. Se distingue por ese aspecto nublado y por el color desigual, con zonas más claras; el vidrio rosa suele ser limpio y de un tono uniforme.
En la forma. Esta punta mide 3,5 x 1 x 1 cm y tiene grosor, como un cristal; el lápiz mide 4 x 1,5 x 0,5 cm y es plano y más fino.
No. La cadena, de unos 45 cm, y el casquillo llevan baño de plata, una capa fina sobre otro metal que con el roce y la humedad se va gastando.
El cuarzo rosa se considera bastante estable, pero conviene no dejarlo horas al sol fuerte ni cerca de una fuente de calor si quieres conservar el rosa como el primer día.
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