Portavelas de selenita «alta montaña» en tres escalones, 8 cmDisponibilidad: Hay existencias
13,75 €
Visto de lado parece una montaña en miniatura: tres escalones de selenita blanca que se estrechan hacia la cima, y arriba, el hueco para una vela de té. Mide 8 cm de alto y de ancho y pesa unos 800 g. Con la vela dentro, la luz se queda arriba, en la cumbre.
Disponibilidad: Hay existencias
En stock · envío en 2-5 días laborables
La forma es lo que distingue a este portavelas. En lugar de un bloque liso, la selenita está tallada en tres niveles, cada uno algo más estrecho que el de abajo, con los cantos sin pulir. El resultado recuerda a una cumbre vista de lejos, o a las terrazas de un cultivo de montaña. Arriba, la boca sí está pulida y rodea el hueco de la vela; abajo, la base se ha cortado en plano para que no cojee.
Apagado funciona como un mineral más en la estantería: blanco, con vetas verticales que brillan cuando les da la luz de lado. Encendido cambia por completo. En las fotos con la vela dentro, el escalón de arriba se ilumina entero y los de abajo van quedando cada vez más oscuros, de modo que la pieza dibuja su propio relieve. Al lado de otros minerales, como una geoda de calcita de tamaño parecido, el blanco fibroso de la selenita contrasta con los cristales del interior. Para encenderlo, mejor el escritorio o la mesa baja del salón, con sitio libre alrededor y lejos de libros y cortinas.
Los escalones no salen idénticos: cada pieza se talla a mano sobre una piedra distinta, y el perfil, el tono y las zonas más blancas varían de una a otra, igual que la medida, que puede moverse un poco alrededor de los 8 cm.
La selenita es yeso, un mineral que se deposita cuando se evapora el agua de lagos y mares. Ese origen explica también su punto débil: el agua la vuelve a atacar, porque el yeso es moderadamente soluble. Por eso no se lava nunca, ni se coloca donde le llegue vapor. Para quitarle el polvo, un paño seco y suave.
Es, además, el mineral que marca el 2 en la escala de Mohs: una llave, una moneda o el canto de otra piedra le dejan marca. Trátala como un objeto de vitrina, sin arrastrarla por la mesa.
Si una vela de té sin cápsula derrama la cera en el hueco, se queda pegada a una piedra que no se puede lavar; por eso la vela entra siempre con su cápsula. La llama arde muy cerca de la cumbre y la piedra de alrededor coge temperatura: cuando la apagues, deja pasar un rato antes de tocarlo. Mientras arda, no lo pierdas de vista, y si en casa hay gatos que suben a las baldas, busca una repisa a la que no lleguen.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Una vela de té estándar, de las de unos 38 mm de diámetro en cápsula metálica. No se incluye: el portavelas llega solo, sin vela.
Es selenita blanca natural, sin tinte. Las zonas más blancas y opacas que se ven entre las partes translúcidas son propias de la piedra, no manchas.
Es la selenita tal como queda al tallarla: los cantos rugosos son propios de esta piedra y dejan ver su textura de fibras. Solo la boca está pulida; abajo, un corte plano la mantiene estable.
Mejor no. El yeso se disuelve poco a poco en agua, y en un baño la humedad de cada ducha se condensa sobre la piedra: con el tiempo, la superficie puede perder su brillo sedoso. En el dormitorio o en el salón no tiene ese problema.
En la tradición de los cristales se asocia con la luz y con limpiar el ambiente de un espacio, y quien sigue esa costumbre la pone en la habitación que quiere «limpiar». Para el resto, es una pieza decorativa que se enciende.
Aún no tiene opiniones. ¿Ya la tienes? Cuéntanos cómo la luces — ayudas a otras clientas a decidirse.
Portavelas de selenita «alta montaña» en tres escalones, 8 cmDisponibilidad: Hay existencias
Valoraciones
No hay valoraciones aún.