Obelisco de turmalina negra de seis caras, unos 11 cmDisponibilidad: Hay existencias
22,50 €
Once centímetros de turmalina negra se ven desde el otro lado de la habitación. Este obelisco está tallado en seis caras que terminan en punta, pesa unos 200 g y tiene la presencia que le falta a una piedra pequeña: es la pieza que ocupa el centro de un altar, de un rincón de meditación o de la mesa de trabajo.
Disponibilidad: Hay existencias
En stock · envío en 2-5 días laborables
En la tradición de los cristales, la turmalina negra es una piedra de anclaje: se le atribuye ayudar a centrarse y a tener los pies en el suelo, y se la pone a guardar el espacio. Por eso suele presidir los espacios de meditación, o se coloca entre la puerta y el lugar donde uno pasa más horas. A este tamaño deja de ser un detalle y se convierte en la pieza principal: de pie sobre un altar, en la estantería del salón o junto a la pantalla del ordenador, alrededor de ella pueden ir piedras más pequeñas, velas o incienso.
Mide unos 11 cm de alto y 2 cm de ancho, poco más que un dedo índice; en una de las fotos aparece junto a una mano para que te hagas una idea. Su negro sobrio también encaja en una decoración minimalista sin necesidad de creencias.
Más allá del color, el chorlo tiene una propiedad curiosa: al calentarse, sus extremos se cargan de electricidad. En el siglo XVIII los comerciantes holandeses la llamaban «tira-ceniza», porque una turmalina caliente atraía la ceniza de las pipas.
En la naturaleza crece en prismas estriados de sección triangular; este obelisco se ha tallado en seis caras regulares, y en su superficie se ven aún las estrías y alguna marca clara propias del mineral. Tiene una dureza de 7 a 7,5. Con 200 g, conviene apoyarla sobre una superficie estable: una caída sobre suelo duro puede romper la punta. El polvo se quita con un paño seco.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No, uno. Las fotos muestran tres para que veas cómo cambian las marcas y la altura entre piezas.
Unos 11 cm de alto, algo más que la longitud de un dedo índice, y 2 cm de grosor. Pesa 200 g, así que se nota al cogerla.
En la tradición de los cristales, para proteger un espacio y ayudar a centrarse: se coloca en el altar, en el rincón de meditación o en la mesa de trabajo. También se elige solo por cómo queda.
Sí, sobre su base plana de seis lados, en una superficie lisa y estable.
Aún no tiene opiniones. ¿Ya la tienes? Cuéntanos cómo la luces — ayudas a otras clientas a decidirse.
Obelisco de turmalina negra de seis caras, unos 11 cmDisponibilidad: Hay existencias
Valoraciones
No hay valoraciones aún.