Colgante decorativo de los siete chakras con piedras y racimo de lascasDisponibilidad: Hay existencias
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Para el rincón donde extiendes la esterilla o te sientas a meditar: siete piedras auténticas colgadas en vertical, una por chakra, de la más clara arriba a la más roja abajo, y al final un racimo de lascas pequeñas de los mismos colores que se mueve con el aire. Unos 33 cm, con lazo de cordón para un clavo, una balda o la ventana.
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En las tradiciones del yoga y del tantra, los chakras son centros de energía que se reparten a lo largo de la columna, de la base a la coronilla. El sistema de siete con un color para cada uno es la versión que se popularizó en Occidente durante el siglo XX, y es la que usan hoy los libros de cristales. Esta pieza la pone en vertical, como un esquema que se cuelga en la pared.
En la tradición de los cristales, el jaspe rojo se asocia a la raíz y a sentirse con los pies en el suelo; la cornalina, al chakra sacro y la creatividad; la aventurina amarilla, al plexo solar; la aventurina verde, al corazón; la sodalita, a la garganta y la expresión; la amatista, al tercer ojo y la intuición, y el cristal de roca, a la coronilla. Quien medita con los chakras suele empezar por abajo y subir.
Colgado a la altura de los ojos, frente a la esterilla, sirve de punto de atención. Si usas péndulo, el péndulo de siete piedras en los colores de los chakras repite la misma escala en pequeño.
Las piedras van enteras, dentro de una red de cordón negro anudada a mano, y el racimo del final son lascas, trocitos de piedra sin tallar, sujetas con anillas finas. Como son piedras pulidas a mano, la forma y el tono cambian de una tira a otra. Quítale el polvo con un paño seco y, si la cuelgas junto a una ventana muy soleada, ten en cuenta que la amatista puede aclararse con los años.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Según la tradición de los cristales: jaspe rojo, raíz; cornalina, sacro; aventurina amarilla, plexo solar; aventurina verde, corazón; sodalita, garganta; amatista, tercer ojo, y cristal de roca, coronilla.
Un racimo de lascas, trocitos pequeños de piedra sin pulir del todo, colgados de anillas finas. Repiten los colores de la tira y se mueven cuando hay corriente.
Sí, colgado del retrovisor solo si no estorba la visión; con 100 g se balancea en las curvas. Dentro de casa, una ventana o una pared junto a la esterilla le van mejor.
Las mismas siete, pero no idénticas: son piedras auténticas pulidas de forma irregular y cada una tiene su tamaño, su tono y sus vetas.
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