Colgante de ángel de opalita con cordón ajustableDisponibilidad: Hay existencias
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Un ángel pequeño, blanco y casi translúcido, para llevar cerca cuando te vendría bien sentirte acompañada. Está tallado en opalita, un vidrio opalescente de brillo suave, casi como una luz pequeña colgada al cuello. Cuelga de un cordón negro y rojo de largo regulable.
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En la tradición católica, el ángel de la guarda es el que acompaña a cada persona desde que nace para protegerla y guiarla, y su fiesta se celebra el 2 de octubre desde que la fijó el papa Clemente X en 1670. Para quien aprendió su oración de pequeña, sigue siendo de adulta una imagen de compañía: alguien que está aunque no se vea.
Esta figura es sencilla, con las alas abiertas y una túnica que cae recta, sin cara ni detalles que la recarguen. Por eso funciona igual para quien la lleva por fe que para quien simplemente quiere un ángel discreto al cuello, o para regalársela a una amiga que vive un mal momento y a la que quieres decirle, sin palabras, que no está sola.
Opalita es un nombre comercial, igual que «argenón» u «ópalo de mar», para un mismo material: vidrio opalescente hecho por el hombre, pensado para parecerse al ópalo y a la piedra luna. No sale de ninguna mina, aunque a veces se venda como ópalo o como piedra luna. Lo que tiene a su favor es el aspecto: un blanco translúcido que, según el fondo, se calienta con un halo anaranjado o se enfría hacia el azul, muy a juego con la idea de una figura hecha de luz.
Mirado de cerca, puede tener alguna burbuja diminuta atrapada dentro: es propia de cómo se fabrica este vidrio, no un defecto de esta pieza. Si para ti es importante que el ángel sea de piedra natural, tienes el mismo motivo en el ángel de la guarda de amatista, de color violeta.
El ángel cuelga de una pequeña anilla al final de un tramo rojo de cordón, rematado con dos cuentas rojas, que se continúa en negro hasta la nuca. Allí un pasador corredizo te deja acortarlo o alargarlo. Con jerséis de cuello alto o vestidos cerrados, déjalo largo: es la manera de llevar un colgante por encima de una prenda cerrada sin que quede escondido.
Guárdalo en una bolsita o en un compartimento propio del joyero, lejos de anillos y cadenas que puedan rozarlo.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No, es vidrio fabricado por el hombre. Lo que comparte con el ópalo y la piedra luna es el aspecto: un blanco translúcido que se tiñe con la luz que le llega.
En las fotos está sobre fondo claro, por eso se ve lechoso. Si lo llevas sobre un jersey negro o azul marino, el ángel se verá más azulado y algo más transparente.
Que piensas en esa persona y que no está sola. Por eso encaja con alguien que empieza algo nuevo, que se va lejos o que atraviesa un momento delicado.
Mejor no. El agua no estropea el vidrio, pero el algodón del cordón la retiene durante horas y lo notarás húmedo en el cuello. Quítatelo antes de ducharte o de ir a la piscina.
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