Colgante obelisco de selenita blancaDisponibilidad: Hay existencias
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Cinco centímetros de selenita blanca tallados como un obelisco: una columna de caras planas que se alarga hasta terminar en punta. Es la forma más estilizada de las que tenemos en esta piedra, pensada para quien quiere llevar selenita encima y prefiere una silueta geométrica, casi arquitectónica, a una forma más dulce como el corazón.
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La piedra está tallada en caras planas y largas que bajan paralelas hasta una punta corta. A lo largo de la columna corren unas líneas finas, como fibras, que recogen la luz y le dan un brillo sedoso que se desplaza cuando la pieza se mueve. Arriba, un alambre enrollado sujeta una cuenta metálica y la anilla por la que pasa la cadena.
Con 5 x 1,5 cm es la más larga de nuestras tres formas en selenita: el corazón y la espiral miden 4 cm. Colgada, la punta mira hacia abajo y marca una línea vertical sobre el escote o sobre un jersey liso. Se vende sola, así que el largo lo decides tú con una de nuestras cadenas o con un cordón fino; si te gusta superponer collares de distintos largos, puede ser la pieza principal junto a cadenas más cortas.
La palabra viene del griego obeliskos, diminutivo de obelos, «espeto» o «aguja». En el antiguo Egipto los obeliscos eran pilares de un solo bloque, de cuatro caras que se estrechan poco a poco hasta una pequeña pirámide, el piramidión. Se levantaban por parejas a la entrada de los templos y simbolizaban al dios sol Ra; en la reforma de Akenatón se decía que eran rayos petrificados de Atón, el disco solar.
Este colgante toma esa silueta con dos diferencias: sus lados no se estrechan y, puesto, la punta queda abajo. La piedra, en cambio, es selenita, que debe su nombre a Selene, la Luna, por su brillo perlado.
La selenita es una variedad del yeso, un mineral que cristaliza a menudo en prismas alargados y que en la mina mexicana de Naica ha formado cristales de 11 a 12 metros.
La silueta de punta existe también en cuarzo, como nuestra punta de cristal de roca con cadena, pero se comportan de forma muy distinta: el cuarzo tiene una dureza de 7 en la escala de Mohs y la selenita, de 2. Una cremallera, un llavero u otra joya del cajón pueden marcarla, así que conviene guardarla sola, envuelta en un paño, y limpiarla solo con un paño seco.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Mide 5 x 1,5 cm. Tiene la misma anchura que la espiral, pero es un centímetro más largo que ella y que el corazón, que miden 4 cm: es el más alargado de los tres.
Se puede llevar, pero es una piedra muy blanda (dureza 2) y el agua le va quitando el pulido: quítatelo para ducharte, bañarte o hacer deporte, y guárdalo aparte cuando no lo lleves.
Puede variar. Las piezas de esta colección se pulen a mano y cada piedra es distinta: unas son de un blanco lechoso y otras dejan pasar más la luz, casi como el hielo. La forma y la medida son las mismas.
Una cadena o un cordón que pase por la anilla de arriba. El colgante llega solo, sin ninguno de los dos, y así eliges a qué altura quieres que quede la punta.
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