Difusor de cristales La Luna con amatista y flores secasDisponibilidad: Hay existencias
18,14 €
Para perfumar el dormitorio sin dejar nada encendido: unas gotas de aceite sobre las amatistas y el aroma se va soltando poco a poco, sin llama ni enchufe. Es un tarro de vidrio verde con amatistas en bruto y flores secas en violeta y granate, que sigue siendo un adorno cuando el olor se apaga.
Disponibilidad: Hay existencias
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Deja caer unas gotas de aceite de fragancia sobre las amatistas y coloca el tarro donde quieras que huela: la mesilla, un estante del baño, la mesa donde trabajas. El aroma se desprende despacio y, cuando lo notes más flojo, basta con añadir unas gotas más. Piedras y flores van sueltas dentro del tarro, así que puedes recolocarlas o sacarlas para limpiar el vidrio.
El olor lo decide el aceite que uses, y puedes cambiarlo de una semana a otra. Sigue las advertencias de la etiqueta del aceite, deja el tarro donde no lleguen niños ni mascotas y, si alguna gota cae fuera, límpiala enseguida, sobre todo en madera o mármol.
La amatista es la variedad violeta del cuarzo; el color se lo dan pequeñas cantidades de hierro y puede ir del lila pálido al morado intenso, de modo que cada tarro lleva piedras distintas en forma y tono. Aquí van tal como salen de la roca, con las aristas y el brillo irregular del cristal sin pulir.
En la tradición de los cristales se la relaciona con el descanso y la calma, y por eso el conjunto lleva el nombre de la Luna, la carta del tarot asociada a la noche y a los sueños; la tapa de la caja lo muestra en letras doradas. En un altar de otoño o junto a las velas de la noche de Halloween, pone el violeta sin sumar otra llama.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No. El conjunto trae el tarro, las amatistas y las flores secas. El aceite de fragancia se compra aparte, y sirve el que ya tengas en casa.
No tiene mecha ni necesita calor ni corriente. Es la opción para quien quiere que la casa huela bien sin una llama que vigilar.
Depende del aceite y de cuántas gotas pongas. Cuando se suavice, vuelve a echar unas gotas sobre las piedras: el tarro se puede recargar todas las veces que quieras.
Es cuarzo violeta y su papel aquí es sostener el aceite y dar color. La calma que se le atribuye es una creencia de la tradición de los cristales, no un efecto que podamos prometer.
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