Pendientes árbol de la vida de plata 925 y abalón, 15 mmDisponibilidad: Hay existencias
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Azul, verde, un destello violeta y otra vez azul: el abalón cambia de color cada vez que mueves la cabeza, y en unos pendientes es justo donde más se nota. Aquí va en dos discos de 15 mm, detrás de un árbol de la vida calado en plata de ley 925. Hacen pareja con el colgante de abalón de la misma colección o se llevan solos.
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En Nueva Zelanda, una especie de abalón se llama pāua o «abalón arcoíris», y su concha es casi un tesoro nacional: por dentro mezcla azules y verdes metálicos con reflejos amarillos, violetas y rosados. Los maoríes la incrustan como ojos en sus tallas de madera y en sus colgantes tradicionales, y antes la usaban en señuelos de pesca, porque el reflejo atraía a los peces. Es la misma familia de conchas, el género Haliotis, que aparece en estos pendientes.
Ese brillo no es un pigmento. El nácar del abalón está formado por capas finísimas que descomponen la luz, y por eso el color cambia según el ángulo: un mismo disco pasa del azul profundo al verde al girar la cabeza. Cada lámina de concha reparte sus colores a su manera, así que tu par no será exactamente el de la foto.
Son de la misma colección que el colgante de plata y abalón de 30 mm: la misma concha y el mismo símbolo, aunque cada pieza tiene su propio dibujo del árbol. Juntos forman un conjunto que se puede regalar en dos veces, un cumpleaños el colgante y otro los pendientes. Si te gustan las piezas de abalón con otro motivo, mira los pendientes de libélula en plata y abalón.
Los discos miden 15 mm y cuelgan de un gancho, justo bajo el lóbulo. Para facciones pequeñas se aconsejan pendientes proporcionados a los rasgos, y estos lo son.
La plata de ley 925 se oscurece con el aire y se aviva con un paño seco. La concha, en cambio, no quiere líquidos limpiadores, perfume ni laca, porque el nácar es blando y sensible a los productos químicos. Lo práctico: primero el perfume y después la bisutería, y nada de pendientes en la ducha.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Sí, son de la misma colección: plata de ley 925 calada y fondo de abalón. El dibujo del árbol cambia de una pieza a otra; como el colgante es más grande, juntos forman un conjunto equilibrado.
Es un molusco marino, también llamado abulón u oreja de mar, cuya concha está forrada por dentro de nácar iridiscente en azules, verdes y violetas.
Sí, de plata de ley 925, como toda la colección del árbol de la vida: una aleación con un 92,5 % de plata, que se oscurece con el tiempo y se aviva con un paño.
Encajan muy bien: la concha de abalón lleva el mar en los colores, y el árbol de la vida añade un símbolo que casi todo el mundo reconoce.
Mejor no. La sal, el cloro y las cremas solares no le sientan bien al nácar, y en el agua es fácil perder un pendiente de gancho.
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Pendientes árbol de la vida de plata 925 y abalón, 15 mmDisponibilidad: Hay existencias
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