Pendientes flor blanca de vidrio color perla con brillosDisponibilidad: Hay existencias
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Ocho pétalos blancos alrededor de un corazón de brillos: es la flor más reconocible que existe, la margarita de toda la vida, convertida en un pendiente de 2,5 cm que se queda fijo sobre el lóbulo. Va con la camisa de diario y aguanta igual de bien un bautizo o una comida de domingo.
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El nombre inglés de la margarita, daisy, viene de day’s eye, «el ojo del día», porque la flor cierra la cabeza al anochecer y la vuelve a abrir al amanecer. Es también la flor que dibuja cualquiera cuando dibuja una flor: pétalos blancos en estrella alrededor de un botón redondo. Este pendiente la sigue al pie de la letra, con un detalle de joya: el botón es un racimo de brillos transparentes, uno mayor en el medio y una corona de otros diminutos alrededor.
Los ocho pétalos son de vidrio lechoso, tallados con una arista central que les da relieve. El blanco tiene un reflejo frío, casi gris, que en la oreja se lee como un blanco limpio, y la montura en tono dorado apenas asoma entre pétalo y pétalo.
Un pendiente de flor de este tamaño se pone sin pensarlo: con un jersey de punto, con una blusa de rayas o con el uniforme del trabajo. Como va pegado al lóbulo, apenas roza la bufanda y no estorba al hablar por teléfono.
Cuando toca celebración familiar, encaja en lo que se aconseja para un bautizo, donde el look es más relajado y se agradecen los accesorios con detalles naturales, como hojas o flores. Con un vestido claro queda blanco sobre blanco; sobre azul marino o verde, el blanco se recorta y la flor se ve desde lejos. Para regalar, piensa en una madre o una amiga que no lleva colores fuertes: un blanco así no la obliga a cambiar nada de lo que ya tiene en el joyero.
Lo que pide más atención es el centro: los brillos diminutos van engastados uno a uno, y una cadena que se les enrede puede aflojar alguno, así que mejor guardarlos aparte de collares y pulseras. Si te gusta este blanco pero buscas una silueta más fantasiosa, de la misma colección son los pendientes de hada de vidrio color perla.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Recuerda a una: ocho pétalos blancos alrededor de un centro redondo. La diferencia es que aquí el centro no es amarillo, sino un racimo de brillos transparentes.
No. Toda la pieza es de vidrio y acero inoxidable: los brillos son pequeñas piezas de vidrio tallado, sin circonitas ni diamantes.
Miden 2,5 x 2,5 cm, algo más que un botón clásico, y tapan el lóbulo entero. Pesan como máximo 3 g cada uno, así que no tiran de la oreja aunque los lleves todo el día.
En par, sujetos a un cartón ilustrado con lazo negro, que ya sirve de presentación si son para regalar.
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