Pendientes largos de vidrio rosa con roseta de pétalosDisponibilidad: Hay existencias
18,00 €
Un brote de tres pétalos sobre el lóbulo y, colgando de él, una roseta de vidrio rosa que cae en forma de rombo hasta unos 5 cm. Es el pendiente que se elige cuando el vestido de invitada ya está decidido y falta el toque final, y que después también sale del joyero con un jersey gris.
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Arriba, junto al poste, tres pétalos pequeños forman un brote. De su anilla cuelga la pieza principal: una roseta de pétalos tallados, uno en el centro y una docena alrededor, colocados de forma que el conjunto es más largo que ancho, casi un rombo de puntas suaves. El vidrio es lechoso, con brillo de esmalte, y cada faceta devuelve un destello más claro que el pétalo.
El rosa es de los apagados, con un punto malva, más cerca de una rosa seca que de un rosa chicle. Por eso combina con colores que un rosa intenso no admite: verde salvia, gris, azul empolvado o negro, donde es cuando más destaca.
Un pendiente largo de este tamaño ordena el look de una celebración: con un vestido liso no hace falta collar, y la caída vertical estiliza, que es por lo que a las caras redondas se les aconsejan los pendientes con caída vertical. Ocupa el espacio entre el lóbulo y la mandíbula, y deja el escote libre para que el vestido hable por sí mismo.
Si te gusta el color pero prefieres un pendiente más corto, que se abra hacia los lados en lugar de caer, en el mismo rosa están los pendientes de vidrio rosa con gota central.
Las náyades, ninfas griegas del agua dulce, aparecen en el cartón de estos pendientes, y una de ellas protagoniza una huida famosa. Aretusa, perseguida por el dios río Alfeo, pidió ayuda a Ártemis, que la convirtió en una corriente de agua. Aretusa escapó por debajo del mar y volvió a brotar en la isla de Ortigia, junto a Siracusa, donde está el manantial que lleva su nombre. Es un mito sobre escapar y empezar de nuevo, y un buen detalle para acompañar el regalo a alguien que está cambiando de etapa.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No, aunque el tono se parezca al de esa piedra: los pétalos son de vidrio y la montura, de acero inoxidable.
Sí: cuelga de una anilla bajo el brote del poste y oscila un poco al girar la cabeza o al reír, mientras el poste se queda fijo en el lóbulo.
Como máximo 6 g cada uno. Se notan algo más que un pendiente de botón, pero es un peso razonable para un pendiente largo de este volumen.
Sin sacarlos del cartón, sí: acércatelos a la oreja frente al espejo. Mientras sigan sujetos a él, tienes 14 días para desistir; una vez retirados, por higiene, ya no, aunque un defecto o un error en el pedido se atienden igual. Lo tienes en la política de devoluciones.
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Pendientes largos de vidrio rosa con roseta de pétalosDisponibilidad: Hay existencias
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