Péndulo de tres piezas con fluorita, labradorita y piedra lunar arcoírisDisponibilidad: Hay existencias
30,00 €
Tres minerales que cualquier coleccionista de cristales reconoce, montados uno debajo de otro: un cubo de fluorita veteado de violeta y verde, una labradorita facetada de tono gris verdoso y, en la punta, piedra lunar arcoíris, blanca y con motas oscuras. Con sus monturas plateadas, el conjunto tiene la presencia de una pequeña joya, tanto en la mano como colgado en la estantería de los cristales.
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La fluorita va arriba, tallada en cubo y abrazada en diagonal por una tira plateada en zigzag. Es fluoruro de calcio, cristaliza en el sistema cúbico y es famosa por sus bandas de color, aquí violetas y verdes. También ha dado nombre a un fenómeno: en 1852, el físico George Stokes vio que brillaba bajo luz ultravioleta y lo llamó fluorescencia. Es una piedra blanda, de dureza 4, que el acero puede rayar: la más delicada de las tres.
La labradorita, en el centro, es un feldespato que toma su nombre de la península del Labrador, en Canadá. Lo que la hace buscada es la labradorescencia, unos destellos azulados o verdosos que aparecen al girarla y desaparecen al cambiar el ángulo. En las fotos se ve oscura; el destello depende de la luz y varía de una pieza a otra. Lleva en un lateral un pequeño cabujón rojizo de adorno.
La punta es de piedra lunar arcoíris, blanca y translúcida, con motas oscuras propias de la piedra. Para un coleccionista es un detalle curioso: a pesar del nombre, es una variedad de labradorita, no la piedra lunar clásica, así que dos de las tres piezas son parientes.
En la tradición de los cristales, a la fluorita se le atribuye poner orden en las ideas, a la labradorita se la relaciona con la intuición y a la piedra lunar, con los nuevos comienzos. De ahí su nombre comercial, Puerta Psíquica, y su sitio en un altar o en una estantería de minerales. Si lo sostienes por la cadena y esperas, acabará balanceándose: William Carpenter le puso nombre en 1852, efecto ideomotor, a esos impulsos de la mano que no notamos. Lo que se mueve es tu mano, a una escala que no notas, y por eso sirve como un rato tranquilo para pensar.
Guárdalo aparte, colgado o en una bolsita, para que el cubo de fluorita no roce con piedras más duras.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Se vende con ese nombre en todo el mundo, pero mineralógicamente es una variedad blanca de labradorita. La piedra lunar clásica es otro feldespato. Por eso, a la luz, puede dar un brillo azulado parecido al de la pieza del centro.
Porque su color de base es gris oscuro o verdoso: el destello aparece solo cuando la luz le da en el ángulo justo. Gírala despacio junto a una ventana para verlo; cada pieza lo muestra con más o menos intensidad.
La fluorita sí: es bastante más blanda que el cuarzo y puede rayarse o desportillarse si choca. Que no caiga sobre un suelo duro, límpialo solo con un paño seco y evita el agua caliente y los cambios bruscos de temperatura.
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