Pulsera abierta de cobre macizo con la Flor de la VidaDisponibilidad: Hay existencias
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El dibujo que recorre esta pulsera está hecho de círculos del mismo tamaño que se cortan entre sí y forman flores de seis pétalos. Es la llamada Flor de la Vida, grabada de un extremo a otro de una banda de cobre macizo, abierta para ajustarla a la muñeca.
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Es cobre macizo: la pieza es de cobre de un extremo a otro, sin un baño que se pueda desgastar. De ahí su color, el rosado anaranjado del metal sin recubrir.
Es un brazalete de banda ancha, con el grabado repetido de punta a punta entre dos líneas que enmarcan los bordes. Con manga corta o una camisa remangada es lo primero que se ve en la muñeca. En una muñeca fina, un brazalete así queda mejor si se equilibra con ropa sencilla y sin otras pulseras al lado.
Forma parte de la colección «Pulsera Mantra Tibetano», brazaletes de cobre y de latón con distintos grabados, hechos a mano en Nepal. En este modelo el único motivo es la Flor de la Vida.
Se pone de lado, pasando la muñeca por la abertura. Al ser de metal, se puede doblar con suavidad para adaptarla a cada muñeca. Hazlo con las dos manos y en pequeños gestos, cerrando o abriendo un poco cada vez, hasta que quede a tu medida.
La figura completa está formada por 19 círculos del mismo diámetro que se solapan dentro de un contorno hexagonal; en la pulsera se repite como una trama continua. Figuras así aparecen en el arte fenicio, en una losa del palacio de Asurbanipal en Nínive (hacia el 645 a. C.) y en los estudios geométricos de Leonardo da Vinci.
El nombre, en cambio, es reciente. Lo popularizó en ámbitos esotéricos Drunvalo Melchizedek con su libro The Ancient Secret of the Flower of Life, y desde entonces se relaciona con la llamada geometría sagrada. Quienes siguen esa corriente la interpretan como un símbolo de que todas las cosas provienen de una misma fuente. Las fuentes que recogen su historia no la sitúan en el Tíbet: lo tibetano, aquí, es el nombre de la colección.
Expuesto durante mucho tiempo al aire húmedo, el cobre se cubre de una capa verdosa, y el tono rosado de las fotos se va apagando con el uso. Lo que más lo acelera es el agua, así que conviene quitársela para nadar o fregar y secarla bien si se moja. Para que no se roce con otras piezas, lo mejor es guardarla en una funda de tela propia, en un sitio seco.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Es cobre macizo: no es un baño sobre otro metal. En la misma colección hay modelos de latón; este es de cobre.
Es una creencia popular, pero un ensayo clínico publicado en PLOS ONE en 2013 no encontró en las pulseras de cobre ningún efecto terapéutico sobre la artritis reumatoide más allá del placebo. La vendemos como joya.
Puede pasar. Una dermatóloga de Nebraska Medicine explica que el cobre reacciona con el agua o con algunos productos y deja un residuo verde que no es perjudicial y se quita con agua y jabón. Una capa de esmalte de uñas transparente en el interior lo evita, aunque hay que renovarla de vez en cuando.
Es talla única, pensada para la mayoría de muñecas, sin un contorno mínimo ni máximo definido, así que no podemos garantizarlo para medidas extremas. Lo que sí permite es ajustarla doblándola con suavidad.
Sí. Es una pulsera unisex.
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