Pulsera de cuentas de ágata negra de 6 mm, elásticaDisponibilidad: Hay existencias
6,25 €
Un negro limpio y brillante, sin dibujo, que no compite con nada de lo que te pongas. Además, el ágata negra es, según la tradición, una piedra de protección y de estabilidad, pensada para las semanas en que todo pesa más. Aquí va en bolitas pulidas de unos 6 mm, ensartadas en hilo elástico.
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Lo que define al ágata son sus bandas: es calcedonia, un cuarzo de fibras microscópicas, que va rellenando por capas los huecos de la roca y deja anillos de color que siguen la forma de la cavidad. El negro intenso de las joyas de ágata se ha conseguido tradicionalmente empapando la piedra en agua con azúcar y sumergiéndola después en ácido sulfúrico, que convierte en carbón el azúcar que ha entrado en los poros.
Así es esta pulsera: cuentas redondas, pulidas hasta tener brillo, todas del mismo negro y sin vetas que distraigan.
En el simbolismo de las piedras, al ágata negra se le atribuye protección, fuerza interior y estabilidad, la sensación de estar bien asentada. Las guías de cristales la recomiendan para los periodos de duelo y para las temporadas de tensión en casa. Por eso también se ofrece a quien ha perdido a alguien hace poco, como una manera discreta de acompañarle sin tener que encontrar las palabras.
Al margen de la creencia, es un negro que entra en cualquier armario: va con cuero, con plata y con otras pulseras de piedras. Si quieres el mismo negro con un detalle colgante, la pulsera de ágata negra con un ala lleva un charm.
En la escala de Mohs, el ágata se queda entre 6,5 y 7, rozando al cuarzo. Lo que antes se desgasta es el elástico. Al ponértela, hazla rodar por encima de los nudillos en vez de abrirla tirando con los dedos. Basta un paño seco para devolverle el brillo, y guardada en una bolsita no se enreda con las demás.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Es ágata. Un negro así de parejo, sin una sola banda, es el aspecto típico del ágata oscurecida con azúcar y ácido, un método con siglos de historia, y no podemos asegurarte que estas cuentas no hayan pasado por él. El tratamiento afecta al color; la piedra sigue siendo ágata.
En joyería se llama a menudo ónix negro a esta misma calcedonia oscurecida. En sentido estricto, el ónix es la variedad de bandas rectas y paralelas; estas cuentas no muestran ninguna, por eso la llamamos ágata negra.
No tiene tallas para elegir: es de ajuste estándar, y el hilo da de sí lo justo para pasar los nudillos. Al ser de cuentas pequeñas, en la muñeca se ve fina.
Alrededor de treinta en la pulsera de las fotos, todas redondas, de unos 6 mm y del mismo negro pulido, sin ninguna cuenta de otro color.
La piedra no; lo que sufre es el elástico, que con el cloro y el jabón se cansa y pierde tensión. Déjala en la mesilla para la piscina y la ducha y, si se te moja, sécala tumbada sobre una toalla antes de guardarla.
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Pulsera de cuentas de ágata negra de 6 mm, elásticaDisponibilidad: Hay existencias
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