Pulsera fina de ágata musgo, cuentas de 6 mm y 17 cmDisponibilidad: Hay existencias
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Verde botella, gris, mostaza, una cuenta casi transparente y otra con un hilo oscuro dentro, como una rama vista a través del hielo: el ágata musgo reúne en una sola vuelta los colores de un sendero de montaña. Esta versión es fina, con cuentas de 6 mm y 17 cm de contorno, hecha para muñecas delgadas.
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El ágata musgo es calcedonia, una forma de cuarzo de grano finísimo, atravesada por filamentos de minerales verdes que se ramifican como el musgo o los helechos. Esos dibujos son óxidos de hierro o de manganeso que quedaron atrapados mientras la piedra se formaba. Durante siglos se la conoció también como «piedra de Moca», por el puerto de Yemen desde el que llegaba a Europa, y hoy se extrae sobre todo en la India, Brasil, Uruguay y Estados Unidos.
En esta pulsera se ve todo lo que puede dar la piedra: cuentas verde botella, otras grises, ocres o malva, alguna casi transparente con una sombra oscura dentro, y en muchas el dibujo de musgo solo aparece si la miras de cerca. Como cada cuenta sale de un trozo distinto, ninguna pulsera repite el orden ni la proporción de colores de otra, y la tuya no será exactamente la de la foto.
Las cuentas de 6 mm, más pequeñas que las habituales de 8, cambian la proporción: en la muñeca la pulsera se ve como una línea de color y no como un bloque de piedra, y deja ver el dibujo de cada cuenta de cerca. El contorno, 17 cm, es el de una muñeca fina.
Para acertar, rodea con una cinta métrica o un cordón el hueso de la muñeca y mide. Una pulsera elástica necesita algo de holgura sobre la muñeca para no apretar, así que si la tuya ya llega a 17 cm, esta te quedará justa. Si dudas, pasa la cinta por dentro de una pulsera elástica que ya te quede cómoda y compárala con esos 17 cm.
En la tradición de los cristales, el ágata musgo se asocia con el crecimiento, el equilibrio y la conexión con la naturaleza, y la eligen sobre todo quienes se sienten a gusto entre plantas, en el campo o caminando por el monte. Por sus tonos verdes y tierra, combina con lino, punto crudo o vaquero, y entre las pulseras que estilizan la muñeca funciona como la pieza de color discreto. Para un conjunto, el colgante de ágata musgo envuelto en macramé repite estos verdes en el cuello.
El elástico es la parte que más trabaja: póntela abriéndola lo justo para pasar la mano y evita dejarla mojada mucho rato. Un paño suave basta para devolver el brillo a las cuentas.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Está hecha justo para eso: unos 17 cm de contorno y cuentas de 6 mm. Mide tu muñeca sobre el hueso y compárala con esos 17 cm: necesitas que quede algo por debajo, porque si la iguala, te apretará.
Porque el musgo son inclusiones minerales que no se reparten igual por la piedra. Unas cuentas lo muestran claro, otras son de color liso o translúcidas, y esa mezcla es la que da el aspecto de la pulsera.
La tradición de los cristales la relaciona con el crecimiento, el equilibrio y la naturaleza. Por eso la llevan a menudo quienes cuidan plantas, viven cerca del campo o empiezan algo con paciencia.
La piedra no sufre con el agua, pero el elástico sí se resiente si se moja a diario o pasa por el cloro de la piscina. Mejor quitártela antes y dejarla secar si se ha mojado.
Poco: pesa 13 g y las cuentas son finas, así que se lleva sola, junto a un reloj pequeño o entre otras pulseras delgadas sin que el conjunto pese a la vista.
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Pulsera fina de ágata musgo, cuentas de 6 mm y 17 cmDisponibilidad: Hay existencias
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