Pulsera de lava con mano de Fátima doradaDisponibilidad: Hay existencias
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En Granada hay una mano de Fátima tallada en piedra desde 1348: preside el arco de la Puerta de la Justicia, la gran entrada nazarí de la Alhambra. Esta es mucho más pequeña y se lleva en la muñeca, en dorado envejecido y entre cuentas de lava negra. Es para quien quiere un amuleto con historia en Granada y un toque cálido sobre la piel.
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La Puerta de la Justicia, la mayor de las torres-puerta nazaríes de la Alhambra, se terminó en 1348, en tiempos del sultán Yusuf I. En la clave de su gran arco de herradura hay una mano esculpida y, detrás, sobre un segundo arco más pequeño, una llave en relieve. Esa mano se ha interpretado de dos maneras que conviven sin problema: como gesto de bienvenida a quien cruza la puerta y como amuleto contra el mal de ojo.
Las dos lecturas siguen en la hamsa que hoy se lleva en la muñeca. Para quien tiene raíces en Granada o ha pasado alguna vez bajo ese arco, es una forma de llevar encima un símbolo con historia en la península. Para quien la usa como amuleto, es la protección que la tradición le atribuye, sin necesidad de más explicaciones.
Las cuentas son de lava negra, mates, llenas de pequeños poros y ásperas al tacto, y la mano rompe esa textura. Va fija entre las cuentas, con los dedos hacia un lado, y tiene un dorado envejecido con el contorno punteado en relieve. En el centro de la palma se abre un círculo por el que asoma una cuenta negra brillante, como una pupila. A los lados, separadores dorados grabados.
El negro y el dorado envejecido quedan bien con ropa oscura y con tonos camel, y la pulsera se suma sin esfuerzo a otras de metal dorado. Si prefieres la hamsa sobre una piedra lisa y colgando, la pulsera de ágata negra con mano de Fátima la lleva suelta, con ojo azul y piedrecitas; esta es más sobria y no se mueve.
La mano y los separadores dorados son de cobre. Es un metal que reacciona con el aire, la humedad y el sudor: con los meses el dorado se apaga y aparece una pátina más oscura, que hay quien prefiere porque acentúa el relieve. Si prefieres conservar el brillo, mantén la pulsera lejos del agua, los perfumes y las cremas, y guárdala seca. Quien tenga sensibilidad al cobre debería saberlo antes de elegirla.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
En la tradición del norte de África y de Oriente Próximo, la hamsa o mano de Fátima es un amuleto contra el mal de ojo y la envidia; en la Alhambra se interpreta además como señal de bienvenida. Mucha gente la lleva también por lo que el símbolo le recuerda.
La mano es de cobre en tono dorado, y el cobre se oscurece con el tiempo y la humedad hasta coger pátina. Si te gusta brillante, guárdala seca y lejos de perfumes; si te gusta envejecida, déjala hacer.
En la piedra y en cómo va la mano. Aquí las cuentas son de lava, porosas y ásperas, y la mano va fija entre ellas; en la de ágata, las cuentas son lisas y la mano cuelga de una anilla.
Se estira el hilo elástico para pasarla por la mano y, ya en la muñeca, recupera su tamaño. Es de talla única, así que no hay medidas que elegir.
Una leyenda granadina, que recogió Washington Irving en sus Cuentos de la Alhambra, dice que el día que la mano del arco exterior alcance la llave del interior, la fortaleza caerá. La pulsera lleva solo la mano, la parte que da la bienvenida.
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