Pulsera de howlita blanca y siete cuentas de chakras con cordón rojoDisponibilidad: Hay existencias
12,50 €
Siete cuentas de color, del naranja rojizo al violeta, en medio de una hilera de cuentas blancas de howlita con su veteado gris: los colores de los chakras, leídos sobre un fondo claro. El cordón es rojo y se cierra con un pasador plateado que regula la vuelta. Para quien viste de lino, de blanco o de tonos suaves y prefiere que la escala luzca sin un fondo oscuro alrededor.
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La escala ocupa un tramo de la hilera: siete cuentas redondas que en las fotos van del naranja rojizo al violeta, pasando por un amarillo miel, un marrón con bandas, un verde lima veteado, un turquesa y un azul oscuro. Van en fila y siguen, con algún matiz propio, la gama que el yoga occidental da a los chakras. Alrededor, el fondo blanco deja que cada color se lea por separado.
El mineral de las cuentas de color no consta; por eso las nombramos por su tono. Algunos, como el verde lima o el turquesa, son de los que en joyería se consiguen a menudo con tinte; tómalos como colores de joya. Las blancas son howlita, una piedra porosa que se tiñe con frecuencia para imitar otras; aquí conserva su blanco, con vetas grises en red.
Atarse un hilo rojo a la muñeca para protegerse del mal de ojo es costumbre en tradiciones muy distintas, y casi siempre se trata de un hilo fino con nudo. En esta pulsera, el rojo lo pone un cordón torcido, más grueso, que se cierra con un pasador redondo (baño de plata 925, hoja grabada): si lo mueves, la vuelta se aprieta o se suelta, y los extremos quedan sueltos, rematados con casquillos plateados.
Para regalar, piensa en dos personas distintas: quien practica yoga reconocerá los colores de su clase, y quien no, verá una pulsera blanca con una franja de arcoíris y un cordón rojo que se ve de lejos.
La howlita es porosa y se empapa de cremas y perfume, así que mejor quitársela antes del agua y ponérsela con la piel ya seca. Para limpiarla basta un trapo suave sobre las cuentas. Si la llevas junto a pulseras de metal, que no rocen la howlita: es blanda (3,5 en la escala de Mohs) y el metal la puede rayar. Guárdala estirada, con el pasador abierto, para que el cordón no se deforme.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Son siete cuentas de piedra en los tonos de los chakras; no sabemos de qué mineral es cada una, de modo que no les damos nombre. Las blancas sí: son howlita, con sus vetas grises.
En el fondo y en el metal: la versión con lava y pasador dorado lleva cuentas de lava negra, y esta, howlita blanca y pasador plateado. Comparten el cordón rojo, el cierre deslizante y la escala de colores.
Sí: van en fila, de los tonos cálidos a los fríos, como en la escala con que se representan, del rojo anaranjado al violeta. La excepción es una cuenta marrón con bandas, que no forma parte de la paleta clásica. Al ser piedra, el matiz exacto varía en cada pulsera.
Sí, y encaja con una creencia popular del hilo rojo: que no conviene comprárselo uno mismo, sino recibirlo de alguien que te quiere.
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