Colgante decorativo de siete piedras de los chakras con ojo turcoDisponibilidad: Hay existencias
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El ojo azul que en Turquía y Grecia se cuelga en la entrada de casa para que la envidia se quede fuera remata aquí una tira de siete piedras auténticas, una por cada color de los chakras. Mide unos 34 cm y lleva un lazo de cordón trenzado para colgarla de un clavo, del pomo de una puerta o de la ventana del despacho.
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El nazar, el ojo azul que se ve en las puertas, los coches y las oficinas de Turquía, nace de una creencia muy extendida por el Mediterráneo y Oriente Próximo: que una mirada de envidia, aunque no sea mal intencionada, puede traer mala suerte. El amuleto se pone a la vista para que esa mirada se quede en él y no en la casa ni en quien vive en ella. En Grecia, donde es igual de habitual, muchos lo conocen como ojo griego.
Encima del ojo van siete piedras: cristal de roca, amatista, sodalita, aventurina verde, cornalina, aventurina amarilla y jaspe rojo, colocadas del transparente, arriba, al rojo, abajo. Son los colores que la tradición de los chakras asigna a sus siete centros, de la coronilla a la raíz. Quien cree en ellos ve en la pieza dos cosas a la vez: el equilibrio de los siete colores y la protección del ojo.
Cada piedra va dentro de una pequeña red de cordón negro, anudada a mano, así que se ve entera por delante y por detrás. Son piedras pulidas de forma irregular: el tamaño, el tono y las vetas cambian de una tira a otra, y la tuya no será idéntica a la de la foto. En las imágenes cuelga de una rama decorativa, que no se incluye.
La costumbre lo pone donde se entra: detrás de la puerta principal, en el marco de una ventana o junto a la mesa de trabajo. En el coche, mejor en un sitio donde no te tape la vista ni golpee el cristal al frenar, porque pesa 100 g. Si la ventana recibe sol directo muchas horas, la amatista puede aclararse con el tiempo; para el polvo, basta un paño seco.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No está pensado para eso: con 34 cm y 100 g es una pieza para colgar en casa, en la oficina o en el coche. Si quieres llevar un amuleto encima, la pulsera mano de Fátima con piedra de lava y chakras combina la mano protectora con los colores de los chakras.
No. Los dos se usan contra el mal de ojo, pero el ojo «devuelve» la mirada envidiosa y la mano de Fátima, o hamsa, la detiene con la palma. A menudo aparecen juntos; esta pieza lleva solo el ojo.
En la tradición popular, el ojo turco se cuelga para apartar la envidia y el mal de ojo de la casa o del coche, y los siete colores se asocian al equilibrio de los chakras. Es una costumbre que muchas familias mantienen de generación en generación.
Sí, son piedras auténticas, pulidas y envueltas en su red de cordón. El ojo azul no es una de las siete: es el amuleto que cierra la tira por abajo.
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Colgante decorativo de siete piedras de los chakras con ojo turcoDisponibilidad: Hay existencias
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