Incienso para limpiar piedras y cristales Tribal Soul, con soporte de cerámicaDisponibilidad: Hay existencias
2,00 €
Si tienes piedras en la mesilla, en el altar o colgadas al cuello, habrás oído que de vez en cuando conviene «limpiarlas». Entre quienes trabajan con cristales, el humo es el método que no toca la piedra, así que sirve también para las que el agua estropea. Estas varillas están pensadas para ese rato y vienen con su propio soporte de cerámica.
Disponibilidad: Hay existencias
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Quien usa cristales con intención cree que las piedras se cargan con lo que viven a su alrededor, y por eso las «limpia» de vez en cuando: al comprarlas, después de llevarlas encima una temporada o antes de colocarlas en el altar. Hay varias maneras de hacerlo, y el humo es la que no toca la piedra, así que sirve también para las delicadas. La selenita es el ejemplo claro: es yeso, se raya con la uña y el agua la va disolviendo poco a poco. A un colgante de selenita le sienta mejor una pasada de humo que el grifo.
Enciende una varilla, apaga la llama de un soplo y colócala en su soporte hasta que humee con constancia. Coge la piedra y pásala despacio por el humo, girándola para que le llegue por todos los lados, mientras piensas en lo que quieres dejar atrás con ella. Las piezas grandes, como una geoda o una esfera, se quedan quietas y es la varilla, sujeta por el extremo sin pasta, la que se acerca. Mientras humee, puedes pasar varias piedras seguidas con la misma varilla.
Hazlo con la ventana abierta y sin perder de vista la brasa. El soporte, sobre un plato que recoja la ceniza, lejos de telas y papeles y en una balda a la que no alcancen los pequeños ni los animales. Si al terminar queda brasa, apriétala contra el plato hasta que deje de humear.
La caja trae las varillas envueltas en papel y un soporte redondo de cerámica, el de las fotos de color naranja. Por lo que cuesta, se suma con facilidad al pedido de una piedra o de una joya con piedra, para estrenarla con su primera limpieza.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No. El cuarzo, la amatista y el resto de piedras que se ven son el dibujo de la caja. Dentro vienen las varillas y el soporte; el cuenco dorado de la primera foto es decoración.
Según quienes lo practican, para dejarlas «a cero» y listas para una intención nueva, sobre todo si las ha tocado otra gente o las has llevado en días difíciles. Es una práctica de creencia: la piedra no cambia.
Mejor en una habitación en la que no estén, y ventílala antes de dejarles entrar. Toleran peor que las personas los aceites aromáticos: su hígado tiene poca actividad de una de las enzimas que los eliminan.
No hay una regla. Hay quien lo hace al estrenar cada piedra y quien repite cuando la ha llevado encima muchos días seguidos o la nota «apagada».
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