Incienso de salvia blanca masala en varilla gruesa, 33 gDisponibilidad: Hay existencias
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En un piso pequeño, quemar un atado de salvia es todo un operativo: pasear el manojo humeando de habitación en habitación, con un plato debajo por si se suelta alguna hoja encendida sobre el sofá o la alfombra de un piso que ni siquiera es tuyo. Estas varillas gruesas traen el olor de la salvia blanca en un formato que se queda quieto en su soporte y que apagas cuando quieras.
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El atado se usa caminando: se prende, se apaga la llama y se recorre la casa con el manojo humeando y un cuenco debajo para lo que cae. En un estudio, todo ese humo se reparte en muy pocos metros, y en un piso de alquiler una quemadura en el parquet acaba saliendo de la fianza. La varilla se usa de otra manera: se queda clavada en su soporte, el humo sale de una sola punta y eres tú quien decide cuánto rato arde. Puedes dejarla veinte minutos con la ventana entreabierta y guardar el resto para otro día.
Son varillas de tipo masala, la forma de incienso indio en la que el palito de bambú se rueda en una mezcla de ingredientes secos molidos. En estas la capa es gruesa y granulada, y por eso son bastante más anchas que una varilla corriente. El paquete, «White Sage Masala», nombra el aroma; la etiqueta no desglosa la mezcla, así que la proporción de salvia no consta.
Cuando la punta haya prendido, agita la varilla para apagar la llama y deja solo la brasa. Clávala en un portaincienso con bandeja larga, que recoja la ceniza en todo su recorrido, y ponlo sobre algo que aguante el calor, nunca en la estantería de los libros ni junto a la ropa tendida. Mientras arde, quédate en casa y deja una ventana abierta; si hay niños o mascotas, colócala donde no lleguen. Con gatos, enciéndela en una habitación en la que no entren y ventílala antes de abrirles: una enzima de su hígado trabaja poco y toleran peor los aceites aromáticos.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Se parecen, pero no son lo mismo. En el atado arde la hoja seca de la planta; aquí arde una pasta de incienso con aroma de salvia blanca. Si te gusta ese olor herbal y prefieres no pasear un manojo encendido por casa, la varilla te lo da desde un solo sitio.
La caja no indica el tiempo de combustión. En un piso pequeño no hace falta que se consuma entera: apágala cuando quieras hundiendo la brasa en arena y vuelve a encenderla otro día por la parte quemada.
Un mechero o unas cerillas y un portaincienso con bandeja, que no viene en el paquete. No hace falta carbón: la varilla prende sola. Si aún no tienes soporte, un plato hondo con dos dedos de arena o de sal gorda sirve para sujetarla y para apagarla.
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Incienso de salvia blanca masala en varilla gruesa, 33 gDisponibilidad: Hay existencias
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