Portavelas de vidrio ámbar con forma de flor para vela de té, reversible a vela de cenaDisponibilidad: Hay existencias
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Las velas de té deben su nombre a los calentadores de tetera, donde se usaban para mantener el té caliente en la mesa. Hoy se encienden en cualquier rincón, y merecen algo mejor que un platillo. Este portavelas de vidrio ámbar, con forma de flor, las recoge en su lado ancho; el día que prefieras una vela de cena, basta con girarlo.
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Una vela de té corriente mide unos 38 mm de diámetro y 16 mm de alto, y va dentro de una cápsula fina de metal o de plástico que contiene la cera mientras se funde entera. Es práctica, pero suelta sobre una mesa se ve poca cosa, y la cápsula caliente puede marcar un mueble delicado. Aquí queda dentro del hueco ancho de la base, rodeada de vidrio, y la pieza deja de ser un consumible para convertirse en un objeto que decora también apagado.
El vidrio es de un ámbar dorado, entre la miel y el coñac, con estrías que bajan del borde a la base como los pliegues de una flor. Encendida la vela de té dentro, la luz atraviesa el vidrio y sale teñida de ese tono. Por su tamaño (7 x 4 cm, 203 g) cabe en una mesita de noche, en la encimera del baño o en un aparador, y varios en fila marcan el centro de una mesa larga, siempre con espacio libre por encima de la llama.
Tanto la cápsula como el vidrio se calientan con la llama: espera a que se enfríen antes de cambiar la vela, y apágala cuando te vayas a acostar. Si te gusta aprovechar las velas de té para algo más que dar luz, el calentador de palo santo de madera también funciona con una de ellas.
Puesto del revés, el lado estrecho queda arriba y su boca sostiene una vela de cena de las habituales, como la de las fotos. Así el mismo portavelas sirve para la luz baja de diario y para una mesa con velas altas cuando hay invitados. Las gotas de cera que caigan salen mejor con el vidrio frío, haciendo palanca o con agua templada; un estropajo podría quitarle brillo. Las velas no se incluyen.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Una vela de té de tamaño estándar, dentro de su cápsula, como la de las fotos. Las de formato maxi son bastante más anchas, así que no cuentes con ellas para este hueco.
No es buena idea. La cápsula contiene la cera fundida y evita que la llama y la cera caliente queden directamente contra el vidrio. Úsala siempre con su envase.
No: en el paquete va únicamente el portavelas ámbar. La vela de té y la de cena de las fotos sirven de muestra de cómo queda cada posición.
Muy parecido, aunque en el vidrio de color el tono cambia algo de un lote de producción a otro. Las fotos muestran el color de referencia, un ámbar dorado y translúcido.
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