Calentador de palo santo de madera con hueco para vela de téHay existencias
9,50 €
Encender el palo santo por la punta no encaja en todas las casas: en un piso pequeño, o cuando el humo te carga, la brasa sobra. Este calentador cambia el gesto. El palito descansa en un soporte metálico, encima de una vela de té, y se templa poco a poco para soltar su olor sin que tengas que prenderlo.
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La idea es sencilla: la vela de té va en el hueco de la base y el palito, en las dos varillas metálicas que quedan por encima. El calor sube, la madera se templa y su resina empieza a oler, más suave que cuando se quema la punta y sin una brasa que haya que vigilar en la mano. Es la manera de tener el palo santo encendido un rato largo mientras lees o trabajas, en vez de pasearlo unos minutos y apagarlo.
Si todavía no tienes la madera, la bolsa de palo santo de 25 g trae 3 o 4 palitos de entre 8 y 15 cm.
La base es un corte de madera de suar, el árbol de la lluvia (Samanea saman), que se cultiva en Indonesia y Tailandia y se usa mucho para muebles y tallas. Es de tono miel, con la veta y los anillos a la vista y el contorno irregular del tronco, así que cada calentador tiene su propio dibujo. Con sus 22 cm, cabe en una balda, en la mesilla o junto a otras piezas del altar.
Usa velas de té con su cápsula metálica y pon el calentador sobre una superficie estable que aguante el calor. La base es de madera: la vela no puede quedarse ardiendo sin nadie delante, ni cerca de cortinas, niños o mascotas. Si el palito empieza a ennegrecerse o a echar humo, apaga la vela; lo que se busca es calor, no fuego. Al terminar, deja que se enfríen las varillas metálicas antes de tocarlas.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
No. Llega la base de madera con el soporte metálico; la vela de té y el palo santo se compran aparte. En la primera foto el palito está puesto para que veas cómo se coloca.
Más suave. Al calentarse, la madera suelta su olor sin la columna de humo de la punta encendida. Si lo que quieres es humo para pasearlo por las habitaciones, para eso hay que prender el palito.
Lo que dure la vela de té, siempre con alguien en la habitación. Si sales, apágala aunque no se haya acabado.
22 x 9,5 cm de base y 8 cm de alto, con un peso de 250 g. En la mano ocupa algo más que la palma, como en la tercera foto.
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