Pulsera de chips de sodalita en azul tinta, blanco y grisDisponibilidad: Hay existencias
3,50 €
Un azul de tinta con nubes blancas y grises: así se ve la sodalita cuando se parte en lascas y enseña también la roca que la rodea. Para quien trabaja con cristales, figura entre las piedras del tercer ojo, las que acompañan la meditación y la intuición. Esta pulsera la reúne en trozos pulidos sobre elástico, para llevarla al cojín de meditación.
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Quien medita con cristales suele buscar una piedra para el entrecejo, el centro que el sistema de los chakras llama tercer ojo y asocia a la intuición y a la percepción. La sodalita es una de las que se le asignan, y también se la vincula con la garganta, la voz. A esta piedra azul se le atribuye el don de callar el ruido mental durante la meditación y de mirarse por dentro con honestidad, sin juzgarse.
Hay quien la deja en la muñeca durante la sesión y quien se la quita y la sostiene entre las manos mientras respira. Si te gusta acompañar ese momento con una llama, las velas azul oscuro del chakra del tercer ojo siguen el mismo color. Fuera del cojín, la pulsera sigue ahí, como un recordatorio discreto de esa pausa.
La sodalita es un feldespatoide: un mineral emparentado con los feldespatos, pero con menos sílice, que se forma en rocas pobres en ella. Su azul más intenso casi nunca aparece limpio; llega rodeado de blanco, gris y algún punto oscuro. Partida en lascas, la piedra no esconde nada de eso. Hay trozos de un azul tinta, otros a manchas y alguno casi gris o blanco, y cada pulsera los reparte a su manera.
Una curiosidad: molida y mezclada con caseína, la sodalita da un pigmento azul muy apreciado, que se ha preferido a algunos pigmentos sintéticos.
Su dureza está entre 5,5 y 6 en la escala de Mohs, por debajo del 7 del cuarzo: si la apilas con una pulsera de lascas de cuarzo, con los meses las aristas de una marcarán a la otra. Por eso, si te gusta mezclar, combínala mejor con madera, cordón o cuentas de cristal. Pesa unos 15 g, como cualquier pulsera de lascas de este tamaño.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Con dos: el tercer ojo, en el entrecejo, ligado a la intuición, y la garganta, ligada a la voz. Unas tradiciones la ponen en uno y otras en el otro; en la pulsera de los siete chakras ocupa el de la garganta.
Quien sigue esta costumbre la deja puesta durante la sesión o la apoya en la palma, con la mano relajada sobre la rodilla. No hace falta ningún ritual previo: basta con tenerla cerca en ese rato.
Poco. Las lascas son pequeñas y el azul está muy mezclado con gris y blanco: a cierta distancia parece un tono vaquero. Queda sobria con camisa o jersey de punto, también en una muñeca de hombre.
Mejor no: el remojo con sal castiga el hilo elástico. Si te gusta «limpiar» tus piedras como se hace en el mundo de los cristales, elige un método sin agua; y si pierde lustre, un paño seco se lo devuelve.
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