Pulsera de cuarzo rosa para muñeca fina, cuentas de 6 mmHay existencias
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Hay muñecas en las que una pulsera de piedras normal da media vuelta y acaba sobre la mano. Esta está hecha para ellas: unos 17 cm de contorno y cuentas de cuarzo rosa de 6 mm, más finas que las habituales. Y como es cuarzo rosa, lleva consigo lo que la tradición de los cristales le atribuye a esta piedra: el amor y, sobre todo, el amor propio.
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La mayoría de las pulseras elásticas de piedras se montan pensando en una muñeca media, con cuentas de 8 mm o más. En una muñeca estrecha se nota enseguida: la pulsera gira, resbala hacia la mano y las cuentas gruesas le dan un volumen que no le corresponde. Es lo que advierten los consejos para muñecas finas: las piezas muy cargadas se comen la muñeca. Esta versión reduce las dos cosas a la vez. Mide unos 17 cm de contorno y las cuentas se quedan en 6 mm, así que la vuelta es más corta y también más ligera a la vista.
Antes de pedirla, rodea tu muñeca con una cinta métrica, o con una tira de papel que luego mides con una regla, justo donde sueles llevar las pulseras. Si ya te da 17 cm o más, esta te quedará apretada: el elástico da algo de juego, pero es una talla pequeña, no una talla única. También puedes pasar la cinta por dentro de una pulsera elástica que ya te quede cómoda y compararla con esos 17 cm. Si tu muñeca es más ancha, la pulsera de cuarzo rosa con cordón burdeos se ajusta con un pasador deslizante.
Al cuarzo rosa se le conoce como la «piedra del amor», y la tradición decía que equilibraba las emociones y calmaba el enfado y la decepción. Hoy, en la cristaloterapia, se elige sobre todo para el cariño hacia una misma. Se lleva en esa temporada en la que te has dejado para el final, después de una ruptura, o simplemente como recordatorio de tratarte con la paciencia que reservas a los demás. En la muñeca está a la vista cada vez que escribes, coges la taza o miras la hora.
Es cuarzo, con una dureza de 7 en la escala de Mohs. En el cuarzo rosa, el color lo dan inclusiones finísimas, de menos de una micra, repartidas por el interior de la piedra. Por eso el rosa es lechoso y nunca del todo transparente, y por eso varía de una cuenta a otra: unas salen más pálidas, otras más rosadas y alguna lleva una nube blanquecina. En el cuarzo rosa macizo ese color es estable; solo un calor de varios cientos de grados llega a borrarlo. Para mantener el brillo del pulido basta pasarle un paño seco.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Está pensada para muñecas finas: unos 17 cm de contorno y cuentas de 6 mm. Mide tu muñeca donde llevas las pulseras: si ya llega a 17 cm, te quedará apretada, porque el elástico da algo de juego pero no la convierte en talla única.
Porque en la tradición de los cristales es la piedra del amor, el de pareja y, sobre todo, el cariño hacia una misma. Por eso se regala, o se compra una misma, después de una ruptura o en épocas en las que una se cuida poco.
Sí, son cuentas de cuarzo rosa pulidas, con el rosa lechoso y desigual propio de esta piedra: ninguna cuenta tiene exactamente el mismo tono que la de al lado.
Mírale antes una pulsera que ya use o pregúntale con disimulo: esta mide unos 17 cm y es para muñecas finas. Llega en su tarjeta ilustrada, lista para entregar.
Sí. Al ser fina, se suma a una cadena delgada o a un reloj pequeño sin recargar la muñeca, y el rosa pálido convive igual con el dorado que con el plateado.
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