Pulsera elástica de amatista en cuentas de 8 mmDisponibilidad: Hay existencias
10,60 €
Hay temporadas en las que la cabeza sigue dando vueltas cuando ya has apagado la luz. Entre quienes usan cristales, la amatista es la piedra de la calma y de la claridad, y hay quien la lleva de día y por la noche la deja en la mesilla, junto a la almohada. Esta es una vuelta de cuentas de amatista de unos 8 mm, montadas sobre elástico.
Disponibilidad: Hay existencias
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La amatista se busca sobre todo por lo que la tradición de los cristales le atribuye: calma, cabeza clara y un poco de orden cuando todo pesa a la vez. De ahí viene una costumbre muy extendida: llevarla puesta durante el día y, al acostarse, quitársela y dejarla cerca de la cama, en la mesilla o bajo la almohada, como punto final de la jornada. Su nombre viene del griego amethystos, «no ebrio», porque en la Antigüedad se creía que protegía de la embriaguez.
Como pulsera, no pide nada a cambio: no tiene cierre ni piezas que se enganchen, y el violeta queda bien sobre el gris, el blanco o el negro. Para un cumpleaños de febrero puede ir sola o acompañada de un colgante de amatista en punta plana, la misma piedra al cuello.
La amatista es cuarzo, y su color se debe al hierro que lleva dentro. No se reparte de manera uniforme: forma zonas más claras y más oscuras, así que en una misma vuelta verás cuentas casi lilas junto a otras de un morado profundo, y alguna veta blanquecina.
Ese color tiene un punto débil: la luz intensa y prolongada puede apagarlo, y el calor lo cambia del todo (la amatista calentada amarillea y se vende como citrino). Si sigues el ritual de dejarla en la mesilla, ya la estás guardando bien; lo que conviene evitar es el alféizar al sol o el salpicadero del coche en verano. Si alguna vez se ensucia, basta con agua templada y un poco de jabón, y dejar que se seque al aire.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
En la tradición de los cristales se relaciona con la calma y la claridad mental, y por eso se lleva en épocas de nervios o se deja junto a la cama por la noche. Es una tradición de los cristales; como pulsera, te llevas una piedra violeta que combina con casi todo.
Son cuentas de amatista. No te podemos certificar si han recibido algún tratamiento, así que no te diremos que el color es de origen. Lo que sí verás es la variación propia de esta piedra: cuentas más claras y más oscuras dentro de la misma pulsera.
Con mucha luz directa y durante mucho tiempo, puede apagarse algo. Llevarla puesta no es problema; dejarla meses junto a una ventana, sí.
Para alguien que nace en febrero tiene sentido, porque la amatista es su piedra. Y a quien ya usa cristales no hace falta explicarle por qué se la regalas.
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