Pulsera mano de Fátima (hamsa) con piedra de lava y chakrasDisponibilidad: Hay existencias
| Cantidad | Descuento |
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5,00 €
Un trabajo nuevo, una buena noticia que aún no quieres contar: son los momentos en que apetece llevar algo contra la mala mirada. La hamsa —la mano de Fátima— es el amuleto que la tradición del norte de África y Oriente Próximo usa contra el mal de ojo y la envidia; esta va ensartada entre cuentas de lava negra y las siete cuentas de colores de los chakras.
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El mal de ojo es, en el fondo, una mirada envidiosa: la creencia popular sostiene que alguien puede hacer daño solo con mirar. En el norte de África y Oriente Próximo, la respuesta tradicional es una mano abierta, la hamsa («cinco» en árabe), que se cuelga en las puertas o se lleva como joya.
El islam popular la llama mano de Fátima, por la hija de Mahoma, y relaciona sus cinco dedos con los cinco pilares; entre los judíos, sobre todo sefardíes, se leen como los cinco libros de la Torá. Para muchos creyentes de una y otra tradición no es tanto un talismán como un deseo: que Dios te vea y te proteja.
La otra costumbre popular contra el mal de ojo, el hilo rojo, está en una pulsera ajustable de hilo rojo con lava.
Aquí la hamsa no cuelga: va ensartada en el elástico como una cuenta más. Es de tono dorado envejecido, con el contorno punteado en relieve y, en la palma, un ojo cuya pupila es una pequeña cuenta negra. Muchas hamsas llevan ese ojo, y de ahí otro de sus nombres, ojo de Fátima.
Junto a la mano arranca un tramo de siete cuentas lisas de colores, una por chakra; en las fotos van del anaranjado al violeta, con un marrón oscuro y un turquesa veteado entre medias. Para quien medita o practica yoga es la escala que se asocia a los siete centros de energía del cuerpo; para el resto, el único punto de color de una pulsera casi negra. Con la misma combinación de lava y chakras, pero con una cabeza de Buda en lugar de la mano, está la pulsera de Buda y chakras.
El resto de la vuelta son cuentas de piedra de lava, negras y mates. Sus poros y su tono cambian de una cuenta a otra. Sola queda sobria; junto a otras pulseras de cuentas o una cadena fina, la mano dorada pone el brillo.
Una pulsera, sin bolsita ni caja de regalo. No tiene cierre: el elástico se estira para pasarla por la mano, y es de talla única. La mano es una pieza metálica de color dorado; como no podemos garantizar que no contenga níquel, si tu piel reacciona a la bisutería tenlo en cuenta antes de elegirla. Para que el dorado aguante, que no pase horas mojada ni le caiga el perfume encima.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
En la tradición popular se lleva como amuleto contra el mal de ojo y la envidia: la palma abierta es la que detiene la mala mirada. Para muchos musulmanes y judíos sefardíes es, más que un talismán, una forma de pedir la protección y la bendición de Dios. Es una creencia: la vendemos como joya, sin atribuirle ningún efecto.
No hay una respuesta única: cada fuente asocia una orientación a significados distintos y las explicaciones no coinciden entre sí. En esta pulsera la mano va ensartada en el elástico, así que hacia dónde apunten los dedos depende de cómo te la pongas y de cómo gires la muñeca.
No. El ojo turco, o nazar, es otro amuleto: un ojo de vidrio en círculos azules y blancos, muy extendido en Turquía y Grecia. Los dos se usan contra el mal de ojo y a menudo se combinan, pero esta pulsera no lleva nazar; el ojo que ves es el que muchas hamsas tienen en la palma.
Sí. El símbolo es más antiguo que su uso islámico y judío (los cartagineses ya lo empleaban como amuleto) y hoy lo llevan personas de cualquier credo, muchas veces como recuerdo de un viaje.
Son siete cuentas lisas, una por chakra. No las vendemos como piedras naturales identificadas, así que no podemos decirte que la verde sea jade o que la turquesa sea turquesa: elígelas por su color. Las cuentas negras sí son piedra: lava volcánica.
Sí: los poros de la lava retienen el aceite. Pon una o dos gotas en las cuentas negras, que son las porosas, extiéndelas con el dedo y deja que se absorban antes de ponértela, porque el aceite mancha la ropa. El olor se va apagando con las horas; cuando lo notes débil, basta otra gota.
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Pulsera mano de Fátima (hamsa) con piedra de lava y chakrasDisponibilidad: Hay existencias
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