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        Modelo en una sesión de yoga matinal con pulsera de piedra de lava, Buda y cuarzo rosa

        Guía Estiloneu · Piedra

        Piedra de lava

        La piedra de lava es roca volcánica: lava que salió a la superficie, se llenó de burbujas de gas y se enfrió antes de que escaparan. Esas burbujas son los poros que la hacen reconocible, negra y mate, y son también su gracia: una cuenta de lava guarda una gota de aceite esencial y la va soltando durante un buen rato. Por eso es la piedra de las pulseras difusoras, la que se lleva al yoga y la que se pone junto a otras pulseras sin competir con ellas.

        • OrigenRoca volcánica
        • PorosGuardan una gota de aceite
        • ColorNegro mate

        De dónde salen los agujeros

        Cuando el magma sube y la presión baja, el gas que lleva disuelto se libera en burbujas, igual que al abrir una botella de agua con gas. Si la lava se solidifica antes de que las burbujas salgan, quedan atrapadas: así nace la escoria volcánica, que es lo que en bisutería llamamos piedra de lava. Suele tener composición basáltica, la misma roca que forma el fondo de los océanos, Hawái o Islandia, y a diferencia de la piedra pómez, que flota, la lava se hunde: sus paredes son gruesas y pesadas. Su color va del negro al gris oscuro y, a veces, al marrón rojizo.

        No es un mineral, sino una roca, y por eso no tiene una dureza fija como el cuarzo; lo que tiene es textura. No encontrarás dos cuentas con los poros en el mismo sitio, y esa irregularidad es lo que la hace combinar tan bien con piedras pulidas: el negro mate junto al brillo del cuarzo rosa, del ojo de tigre o de la amatista.

        Cómo usar una pulsera de lava con aceites esenciales

        1. Elige un solo aceite. Lavanda o sándalo, por ejemplo: el que ya uses en tus ratos de práctica. Los aromas mezclados en la misma pulsera acaban oliendo a cualquier cosa.

        2. Una gota en dos o tres cuentas de lava, con el cuentagotas, directamente sobre la cuenta, sin tocar las piedras de color ni las piezas de metal.

        3. Espera unos minutos a que la lava absorba el aceite antes de ponértela: así no te manchas la manga ni la piel.

        4. Repite cuando deje de oler. No dura todo el día: cuando lo notes apagado, basta otra gota. Si quieres cambiar de aroma, espera a que el anterior ya no se note.

        Los aceites esenciales puros son muy concentrados: pueden irritar la piel y manchan la ropa, así que ponlos solo en la lava, nunca directamente sobre la piel. Guárdalos lejos de los niños y, si estás embarazada o tomas medicación, consulta antes a un profesional. A la pulsera no le atribuimos ningún efecto: es una manera de llevar un olor cerca.

        Fuego que se hizo tierra: lo que simboliza

        En la literatura sobre cristales, la lava es la piedra del arraigo y de los nuevos comienzos: lo que fue fuego y se convirtió en tierra firme. Es simbolismo, no geología. Y hay una razón más terrenal para que esté en tantas muñecas: combina con casi cualquier pulsera, cuesta poco y hace de base para los amuletos, del Buda a la mano de Fátima, y para las cuentas de colores de los chakras. Y su negro mate, sin brillo, hace que muchas piezas sean unisex: también se la pone él.

        Cuidados

        Para el día a día basta un paño seco y suave. Guárdala seca y aparte de tus perfumes: la lava es porosa y se impregna de lo que la rodea. El elástico es lo que antes se cansa: al ponértela y quitártela, enróllala sobre la mano en lugar de estirarla al máximo, y no tires del charm. Si la pulsera lleva otras piedras, cuídalas también según su tipo.

        Aquí va en pulseras, casi todas elásticas, desde 5 € y en collares largos: con Buda, con mano de Fátima, con los siete chakras, con planetas o sola en negro.

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        Preguntas frecuentes

        Es roca volcánica, en concreto escoria: lava que se llenó de burbujas de gas y se enfrió antes de que escaparan, así que quedó llena de poros. Es negra o gris oscuro, mate y, por lo general, de composición basáltica, la misma roca que forma Hawái o Islandia. No es un mineral, sino una roca, y por eso cada cuenta tiene una textura distinta.

        Una gota de un solo aceite en dos o tres cuentas de lava, con el cuentagotas y sin tocar las piedras de color ni el metal, y unos minutos de espera para que la absorba antes de ponértela. Los poros la van soltando poco a poco. Cuando deje de oler, repite; si quieres cambiar de aroma, espera a que el anterior ya no se note.

        Depende del aceite, de la cantidad y del calor, así que no hay una cifra fija: un buen rato, pero no todo el día. Cuando lo notes apagado, basta otra gota. No conviene cargar la pulsera con muchas gotas para que dure más: el aceite mancha la ropa y el aroma se vuelve pesado. Una o dos gotas en las cuentas de lava son suficientes.

        La roca no se estropea con el agua, pero la pulsera sí: el hilo elástico se afloja antes, y la lava, porosa, se queda con la humedad y con lo que lleve el agua. Para el día a día basta un paño seco; guárdala seca y lejos de tus perfumes, y mejor sin ducha ni piscina.

        En la literatura sobre cristales se asocia con el arraigo, con echar raíces y con los nuevos comienzos, por su origen: fuego que se enfrió y se hizo tierra firme. Son creencias, no hechos comprobados. En la práctica, es la base de muchas pulseras con amuletos y de chakras, y la pulsera del yoga por su uso con aceites.

        Para los dos: negra, mate y sin brillo, es una piedra que también lleva él. Por eso funciona en pulseras de pareja, como la de lava y jaspe, y los collares largos de lava sirven igual para él que para ella. Con metal plateado queda más sobria; con dorado, más cálida; sola en negro, con cualquier reloj.

        Piedra de lava en Estiloneu

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