Difusor de cristales El Mago con aventurina verde y flores secasDisponibilidad: Hay existencias
18,14 €
En muchas oficinas no se puede encender una vela, y en el escritorio de casa tampoco apetece una llama junto a los papeles. Este conjunto perfuma sin fuego: aventurina verde en bruto y flores secas blancas dentro de un tarro de vidrio verde, al que le añades unas gotas de tu aceite. La caja, verde oscuro, lleva el nombre de El Mago.
Disponibilidad: Hay existencias
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Unas gotas de aceite de fragancia sobre la aventurina, y el tarro junto a la pantalla o en la balda que tienes enfrente. El olor sale despacio, sin humo ni calor, así que puede quedarse toda la jornada sin que tengas que vigilarlo. En un despacho compartido conviene un aroma ligero, como un cítrico o una hierba fresca, y pocas gotas: siempre es más fácil añadir que quitar.
Sobre una mesa de madera o junto al teclado, ojo con las gotas que caigan fuera, porque el aceite deja cerco. Y si en casa hay gatos o niños pequeños, que el tarro quede donde no lleguen.
La aventurina es una cuarcita, un cuarzo compacto con láminas diminutas de fucsita dentro: una mica con cromo que le da el verde y un brillo que salta con la luz. Ese destello se llama aventurescencia, y el nombre viene de un accidente. En el siglo XVIII, en los talleres de vidrio de Murano, se contaba que unas limaduras de cobre cayeron por azar, a ventura, en el vidrio fundido; el cristal resultante se llamó así, y la piedra que se le parecía heredó el nombre. Aquí va en bruto, sin pulir, y al ser piedra natural cada pieza es única: la tuya no será la de la foto.
La tradición de los cristales la relaciona con el crecimiento, la confianza y los comienzos, y por eso acompaña a El Mago, el arcano I del tarot, la carta de quien tiene todas las herramientas sobre la mesa y está a punto de empezar. Para la mesilla, su compañero de colección es el difusor La Luna, con amatista y flores violetas.
Evita el agua, los perfumes y las cremas. Guárdala en su bolsita cuando no la lleves y límpiala con un paño seco y suave. Guía de cuidados →
Depende del aceite y de la cantidad. Si compartes espacio, empieza con pocas gotas de una fragancia ligera y añade más solo si hace falta.
No, el aceite va aparte. Llegan el tarro, la aventurina y las flores secas, en su caja verde.
Sí, y es un regalo neutro: no hay que acertar con un perfume, porque el aceite lo elige quien lo recibe. La caja cilíndrica ya hace de envoltorio.
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